Adicción al trabajo (Workaholic)

Adicción al trabajo (Workaholic)

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Trabajo, entonces existo. Cuando el trabajo se vuelve mi única identidad, cuando soy lo que hago laboralmente. Estoy traspasando la línea entre el modo de subsistir y el modo de percibirme como persona. Mi trabajo es lo más importante de mi jornada diaria, lo antepongo ante cualquier momento de ocio u obligación.

Hay que diferenciar entre un momento puntual y un modo de vida. No es lo mismo hacer horas extras con el objetivo de ahorrar para conseguir algo en concreto, que trabajar para evadirse. Cuando se ha normalizado la segunda situación, empieza la adicción y es como cualquier otra. Te acabará aislando. Te arrebatará la familia y las amistades. Decir que no es fácil salir de esta adicción porque la persona quiere reducir el ritmo y no puede, quiere hacer menos horas y tampoco puede. Cada vez que lo intenta tiene el sentimiento de culpabilidad, ansiedad o de incompetencia. Se ha convertido en una necesidad. Tiene que rendir más que nadie y ser la mejor. Es comprensible porque ha fusionado el trabajo con su personalidad. Se ha convertido en superman/woman, pero sin los poderes. Cara a los demás es un ejemplo a seguir. Menos para su familia y amigos, que no paran de recordarle que dedica mucho tiempo al trabajo y los está descuidando.

A esto se le añaden los cambios de humor y problemas de salud. Como no puede dormir correctamente, se irrita fácilmente. Para compensarlo abusa de los ansiolíticos y los antidepresivos y en ocasiones, de drogas psicoestimulantes (tabaco, café, alcohol, cocaína, anfetaminas, etc.) Para poder aguantar las jornadas maratonianas. Agravando todavía más su salud. El alcohol es un tema particular, porque lo usa más bien para relajarse. Se convierte en una vía de escape. Su pensamiento es: “como dedico muchas horas al trabajo, soy mejor persona que los demás”. Con esta definición ya habrás visto que la persona adicta al trabajo tiene un problema de autoestima o quiere suplir una carencia emocional. No se encuentra a gusto consigo misma y quiere demostrar al mundo que es capaz de hacer bien su trabajo. Está confundiendo trabajar muchas horas, con trabajar bien. Está obviando que el buen trabajador es la persona que hace el mayor trabajo en el menor tiempo posible. De esta forma hay más beneficios. Tanto para él como para la empresa. Él dispondrá de más tiempo libre y la empresa ganará más dinero. Es el matrimonio perfecto.

Esta persona trabaja eufóricamente porque tiene miedo. Es una forma de no expresarlo y al mismo tiempo, de no pensar en él. Le sirve de máscara porque esta adicción tiene una peculiaridad que las demás no tienen y es que socialmente, está bien vista. Cuando se dice que alguien trabajo mucho y duro, se asocia con alguien valiente y decidido. En ningún momento se cuestiona. Simplemente se acepta como algo digno de admirar.

No es miedo a la muerte ni a ningún peligro real. Es miedo a enfrentarse a sí misma. A su vacío interior. En su mente sólo existe la palabra trabajar. Si no lo hace, tiene la sensación de estar perdiendo el tiempo, además de sentirse inútil y que no vale para nada. Es curioso porque muchas veces su intención es avanzar trabajo, para después tener tiempo libre pero, se choca de frente con la realidad. No tiene vida fuera del trabajo. Se ha quedado sin círculo social. Sólo tiene a los compañeros de trabajo. Durante la jornada laboral se siente pleno, disfruta de lo que hace y socializa con los demás. Se ríe y disfruta de buenos momentos pero cuando llega la hora de irse y todos abandonan su puesto, ella se queda pero, la sensación de placer se transforma en angustia y desesperación. Ya no disfruta porque trabaja contrarreloj. Quiere acabar algo en concreto y en cuanto lo hace, le surge otro nuevo y así sucesivamente.

Es la primera en llegar y la última en irse. Le gusta la sensación de poder y de control. Cree que controla el tiempo y que tiene poder sobre su entorno social. También se siente indispensable pero, lamentablemente nadie lo es, ya seas empleado o autónomo. Si te mueres ahora mismo, en menos de una hora ya habrá alguien ocupando tu puesto. Vivimos en una sociedad de consumo y la máquina no se detendrá ni por ti, ni por nadie. Con lo cual, empieza a analizar qué buscas de tu trabajo y qué te aporta. Seguramente lo que buscabas al principio ya no es lo mismo que buscas ahora. Antes buscabas ganar más dinero y ahora que ya lo tienes, sólo buscas calmar la ansiedad o aumentar tu ego. El trabajo se ha convertido en tu ocio, tu pasatiempo y eso es un grave error. Tomas las decisiones en base a él. Tu personalidad se ha modificado y tu forma de relacionarte con los demás depende de cómo te vaya en la jornada laboral. Van pasando los meses, años y paralelamente vas envejeciendo. Cuando te quieres dar cuenta, llega la hora de jubilarte o la empresa te ha despedido. El efecto es el mismo. Te has muerto anímicamente. Te han arrebatado tu motivación, tu motor. ¿Ahora qué harás con tu vida?

Si quieres salir de esta adicción o no entrar, busca alguna actividad que te guste y practícala. Empieza por asignarte un horario y si no puedes, marca un máximo de horas semanales. No tiene sentido que quieras hacer más horas para un determinado trabajo, porque nunca serán suficientes.

Un objetivo a conseguir podría ser, aprovechar los días festivos para salir de tu lugar de residencia e ir a conocer nuevos lugares. Esto es importante a tener en cuenta porque, para dejar una adicción hay que adquirir un nuevo hábito. Se sustituye por otro más saludable. Si analizas tu conducta verás que el problema real es que no sabes gestionar el tiempo libre. Es maravilloso tener momentos para no hacer nada, pero cuando no se sabe qué hacer con ellos, es un gran problema.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo y Escritor
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