Adictos al azúcar

Adictos al azúcar

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Mi nombre es azúcar pero, vengo en forma de glucosa, fructosa, sacarosa, dextrosa, lactosa, maltosa, melaza, miel, etc. Quiero que sepas que no soy el mismo que se encuentra en los alimentos, ya sea en la fruta, verdura o los cereales. Yo soy el añadido. El que usas para beber tu café o preparar tus pasteles. Debido a los nombres que me han puesto, paso desapercibido y tengo acceso a cualquier persona. Tengas un año o noventa, me deseas y es lógico. Produzco placer y cuanto más me consumes, más me quieres. Soy la alegría de la fiesta y he conseguido que me asocies con bienestar.

Tiene sentido e incluso se podría decir que es normal, porque formo parte de las denominadas drogas legales. Junto al café, el alcohol, el tabaco, los medicamentos psicotrópicos y otros. Fíjate que muchas veces vamos en equipo. Bebes café y me añades, luego fumas y te tomas una copa de cualquier sustancia alcohólica. Soy pura química y afecto a la bilogía de tu cerebro. Actúo en el sistema de recompensa del cerebro. En cuanto llego a esa zona, produzco la segregación de dopamina. Inundo tu cerebro. Es el neurotransmisor común a cualquier sustancia o conducta placentera. Se encarga de que las repitamos. Lo hace por nuestra supervivencia. Se mueve por inercia. No distingue entre perjudicar y favorecer. Si el organismo lo segrega, significa que debe ser útil para la supervivencia. El alimento dulce se asocia a energía y eso es vida.

Si intentas alejarte de mí, te ataco con la abstinencia. Dolor de cabeza, cansancio y ansiedad. Mientras hagas un uso moderado de mí, no te pasará nada, pero si abusas haré que tengas caries, diabetes, obesidad y entres en depresión. Además, por mucho que quieras deshacerte de mí, no te será fácil. Aunque dejes de tomar azúcar refinado, los refrescos o no comas bollería industrial. No me perderás de vista. Estoy por todas partes. Incluso en la comida salada. Supongo que formarás parte de la mayoría de las personas que comen alimentos procesados. Alimentos que pueden ser almacenados durante días o semanas. Legumbres, verduras, salsas, mayonesa, pizzas, carne, pescado, embutidos, etc. Tu paladar se ha acostumbrado al gusto del azúcar por eso no me distingues en dosis pequeñas. La próxima vez que hagas la compra, lee la lista de ingredientes y te sorprenderás. ¡Estoy en ella!

Para que sepas la proporción de azúcar que hay en el producto, fíjate en su orden de aparición. Están en orden descendente. Esto quiere decir que si me ves entre los tres primeros, es que estoy en abundancia. Mi función es hacer de conservante, modificar y potenciar el sabor de los alimentos. Además de crear adicción. Esta última es la más importante porque es la encargada de que vuelvas a consumir el alimento, o por lo menos, que hables bien de él. ¿No te has fijado que el sabor es diferente cuando creas el plato de forma natural? Los alimentos cocinados de forma casera no necesitan conservantes, pero cuando son para la venta al mayor, deben respetar unas normas de seguridad. Pero esto tiene su motivo de ser. La sociedad quiere comida buena, barata y fácil de preparar. Las empresas de alimentación tienen que competir entre ellas para llegar al máximo número de clientes. Es lo que viene a ser la guerra de precios.

¿Cuál es el mensaje que transmiten? Compra mi producto. Es más barato y más sano que los demás. Como he dicho antes, la comida procesada es práctica porque además de ser barata, no hay que cocinar. Simplemente se calienta o descongela y listo. En unos pocos minutos tienes un delicioso plato de comida. Cada día puedes comer alimentos de una cultura diferente y esta forma de alimentarse tiene unas consecuencias. El abuso de azúcar y las enfermedades que eso conlleva.

Se recomienda consumir un máximo de 50 gramos de azúcar diarios. Unas 10 cucharadas de café y la mejor forma de controlar mi consumo es bajo el asesoramiento de un nutricionista. Te explicará las diferencias entre el azúcar añadido y el natural. Pero tranquilo, porque llevando una alimentación variada y practicando deporte regularmente, no tienes nada que temer. Conclusión, hay que hacer caso a Darwin. Tienes que adaptarte al mundo o desparecerás entes de tiempo. El problema no es el uso, si no, el abuso. Aparte de esto, hazte pruebas médicas anualmente y así controlarás tu nivel de azúcar.  No es lo mismo reducir su consumo que tener que privarse.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo y escritor

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