Alimentación del Caballo

Alimentación del Caballo

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El caballo ha de ser alimentado adecuadamente, la cantidad y  calidad del alimento tiene efectos distintos en cada una de las categorías equinas.  Las necesidades nutricionales varían en función de la raza y grado de actividad, y por ello  cada animal tiene un peso ideal determinado según su situación. Con una buena alimentación, se reducen los riesgos de problemas de salud, como la anemia, obesidad,  epifisitis y enfermedades infecciosas, que se desarrollan sobretodo en animales desnutridos o mal alimentados.

Aunque el  alimento básico es la hierba, el caballo necesita complementos alimenticios como son las sales o minerales de los cuales debemos abastecerlos. Colocar los  comederos  dentro del  cobertizo, y si hay varios caballos, deben ser lo suficientemente grandes para que cada caballo  tome su ración sin tener que pelear por ella.

Los elementos fundamentales para una  dieta equilibrada son:

– proteínas: que se toman  a través del pasto verde o seco y de la soja. La ausencia de proteínas, produce desgaste y puede ocasionar la muerte.

– hidratos de carbono, vitaminas: que se le proporciona cuando se alimenta con avena.

– grasas, féculas, azúcares: son los aceites y vegetales  que le dan energía y calor.

– minerales, sales: condicionan el desarrollo y robustez del esqueleto, se encuentra en la alfalfa, pastos. (Calcio, Fósforo, Sodio, Potasio, Magnesio y el Cloruro. A estos se les llama Macro-elementos.)

– oligoelementos: son minerales necesarios para el desarrollo armónico celular. Como el magnesio, potasio, hierro, cobre y cinc, que están contenidos en los suplementos alimenticios y en las llamadas piedras de sal.

– sustancias fibrosas y leñosas: ayudan a la digestión, se encuentra en la mayor parte de los alimentos, pero en mayor cantidad en el heno.

– agua: es un elemento  indispensable para su digestión,  deberá ser fresca y limpia.

En invierno el caballo precisa mayor cantidad de alimento, para que el calor corporal le ayude a pasar mejor el invierno. Aunque la cantidad varía mucho según el tamaño, peso, la raza, la temperatura de la zona, etc. por regla general los menores de 5 años, mayores de 15 años y las yeguas embarazadas, precisan más cantidad que el resto.

Por lo general, el consumo será un 2% de su peso, es decir, unos 2 kilos por cada 100 kilos de peso corporal. La comida de mantenimiento o básica está comprendida entre el 100% y el 70% forraje y entre el 0% y el 30% de piensos concentrados.

¿CÓMO SE CALCULA EL PESO DE UN CABALLO?

Normalmente, no se dispone de básculas capaces de pesar a un caballo, pero hay una forma muy sencilla:

-Basta medir el perímetro torácico (P.T.) y la alzada a la cruz (A.C.) con una cinta métrica y aplicar las siguientes fórmulas del INRA:

Caballos adultos

PV (kgs.) = 4.3 x P.T. (cms.) + 3 x A.C (cms.) – 785

Caballos de menos de 4 años

PV (kgs.) = 4.5 x P.T. (cms.)  – 370

Algunos ejemplos de raciones según el trabajo que realiza un caballo sería:

– caballos que realizan poco trabajo: 70-60% forraje y 30-40% piensos.

– caballos que realizan un trabajo medio: 60-50% forraje y 40-50% de piensos.

– caballos que realizan un trabajo duro o de competición: 50-40% forraje y 50-60% piensos.

– caballos que compiten  en pruebas de alta resistencia o que realizan  un trabajo muy duro: 30-40% forraje y 60-70% piensos.

Forrajes, cereales y suplementos

El heno, la hierba y  paja  son la base de la alimentación, ya que le aportan la fibra necesaria, pero depende del tipo de hierbas de su composición, la cantidad de abono y el momento de la recolección. El forraje de recolección tardía tiene menos minerales y proteínas.

Heno: es la hierba cortada y seca, contiene  gran cantidad de nutrientes, puede contener plantas venenosas que los caballos no distinguen, pero no son peligrosas porque estas sustancias acaban desapareciendo sin dañar al animal. Puede comer todo el que quiera y si se le administra húmedo  lo digiere mejor. Se puede encontrar con distintas presentaciones. Debe almacenarse en lugares secos donde no haya roedores y con una buena ventilación. Se sabe si es  de buena calidad por el  olor dulce y fresco, y la ausencia de polvo. Alcanza su mayor calidad después de florecer y antes de producir la semilla. Nunca debe darle heno viejo o con moho  porque perjudica su sistema respiratorio. Deje transcurrir al menos 6 meses, ya que si no será indigesto y le producirá cólicos. El heno fermentado está envasado al vacío,   tiene un alto valor proteínico,   se da en pequeñas cantidades  y se recomienda para caballos con alergias. Utilizar el contenido de la bolsa antes de tres días, ya que si no perderá  el valor nutritivo.

Hierba: aporta gran cantidad de minerales, puede  sobrevivir sólo con ella durante largo tiempo, pero engorda el vientre, por lo que no es recomendable para los caballos que compiten.

Remolacha forrajera: contribuye a ganar peso a los caballos más delgados, pero no aporta muchos  nutrientes. Se debe tener cuidado con el resto para que no coman demasiado porque pueden sufrir cólicos.

Alfalfa: es uno de los forrajes disponibles más nutritivos. Tiene un alto contenido de vitaminas y minerales, siendo rica en calcio y vitamina A, D y E. También es rica en proteína siendo de un 10% al 9% siendo esta la mejor proteína que se encuentra.

Avena: se puede suministrar entera, aplastada, remojada o húmeda, es el mayor proveedor de energía, pero deberá ser de calidad. Aporta  gran cantidad de nutrientes, especialmente si se combina con el heno. Puede ser consumida en grandes cantidades sin presentar ninguna alteración en la digestión.

Salvado: es un subproducto del trigo, proporciona vitaminas B y E y facilita la digestión de los alimentos, ya que hace que coma más despacio. Aumenta el volumen y mejora las deposiciones. Si está húmedo puede ser un suave laxante. Mezclado con melaza facilita aún más la digestión.  Necesita complementos minerales.

Maíz: se suministra cocido y en copos, es muy recomendable porque aporta mucha  energía, pero también fibra, por eso es mejor   mezclarlo con heno y otros forrajes. Tiene  un alto contenido de féculas, grasas y azúcares, y su  gran sabor  ayuda a los que comen mal a ingerirlo mejor. Si se mezcla con otros granos o   tabletas representa un excelente alimento para ser utilizado en invierno.

Cebada: tiene gran  contenido energético, es considerable también el contenido de grasas, féculas, y  elementos nitrogenados, pero menos cantidad de sales y fibra que la avena. Es  recomendable para los animales jóvenes, y los que se encuentran en temperaturas bajas o necesitan revitalización. La cebada hervida también es excelente, especialmente en invierno.

Melaza: es un subproducto del azúcar, su valor nutritivo es alto, puede mezclarse con el heno para aumentar  su valor nutricional.

Los piensos dan al caballo la energía que precisa, y hay dos tipos, el concentrado y el compuesto.  Los concentrados nunca deben  suministrarse como alimento único, sino mezclado con forraje, para que lo digieran lentamente.   Los compuestos o de mezcla, son más completos, y hay diversos tipos. Unos están  compuestos de piensos concentrados y forraje, otros tienen mayor cantidad de minerales, proteínas y vitaminas. Los hay granulados, tratados al vapor y prensados. La cebada y el maíz le proporcionan una buena digestión en el intestino  delgado y son un alimento equilibrado y completo fisiológicamente. Si se le alimenta exclusivamente  con cereales, se debe complementar con  aportes  minerales.

Suplementos nutritivos

Son para cubrir las carencias, y  actúan ante las deficiencias para pelaje, piel y cascos.

Zanahorias y nabos: las zanahorias aportan betacarotenos principalmente y son un buen complemento para la dieta diaria, aunque conviene lavarlas para eliminar la arena pues los restos en el estómago del caballo pueden provocar cólicos. Las zanahorias deben darse partidas, los nabos pueden darse enteros.

Vitaminas: la A, D y K deben suministrarse   a todos los caballos, la almacenan en la grasa. Las vitaminas C y B, se les da a aquellos que realizan trabajos duros y en invierno. Se deben disolver en el agua y dárselas a diario.

Aceite de hígado de bacalao: muy recomendable para los animales que no tienen a su alcance vegetación al aire libre, sobre todo en invierno. Le aporta vitamina D.

Aceite de linaza: le ayuda en la digestión y le da brillo al pelo. Está compuesto de grandes cantidades formadores de grasa como el aceite y proteínas.

Linaza hervida: combinada con otros alimentos supone un gran aporte proteínico.

Guisantes y habichuelas: se recomienda  sólo para caballos con diversas actividades, o que se encuentran al aire libre durante el invierno.

Las golosinas como galletas de zanahoria especiales para caballo están provistas de   nutrientes carenciales y necesarios, especialmente para aquellos que corren en carreras. Los  terrones de azúcar, le estimulan  en sus relaciones, sobre todo con el que se los da. Las manzanas también son una buena golosina como recompensa.

Tabletas para caballos: están compuestas por diversos ingredientes indispensables en la dieta del caballo, y que no se encuentran en todos los alimentos naturales, como son los minerales y vitaminas. No  debe mezclarse con otros alimentos ya que  contiene todos los elementos básicos para una buena alimentación. Se recomienda ayudarles para la digestión con salvado, ya que al ser muy secas bebería mucha agua. Existen diversos tipos según las necesidades de cada tipo de caballo.

Tisanas: ayudan a los caballos que vuelven cansados a la cuadra, consiste en dos puñados de harina de avena con agua hirviendo, mezclando bien hasta que enfríe y esté lo suficientemente clara para ser ingerida fácilmente.

Reglas para una correcta alimentación

– Dar de comer en pequeñas cantidades y con frecuencia. No  dejar más de 8 horas seguidas sin comer.

– Después de una comida abundante, no debe realizar  un trabajo pesado, ni viajar.

– Dejar siempre el bebedero lleno de agua limpia, para que puedan beber cuando lo necesiten.

– Introducir los nuevos alimentos gradualmente.

– Alimentarle de acuerdo con la cantidad de trabajo  que realice.

– Mantener una rutina en el horario, ya que son animales de costumbres.

– Mantener  una dieta equilibrada, variando el tipo del alimento, vigilando que no sólo coma hierba o pienso.

– Mantener el heno seco y las zonas de almacenaje de comida lo más limpio posible.

Dietas Individuales

La alimentación de los caballos es una responsabilidad que requiere mucha experiencia y observación. No existen reglas fijas. Las pautas indicadas son a título orientativo, ya que deberán adaptarse las cantidades individuales según el estado físico y de energía de cada caballo. La buena alimentación se juzga por el estado y comportamiento del caballo. Si el animal tiene buen aspecto, la alimentación es correcta; si está flaco o perezoso, es que necesita más; si está gordo o muy fuerte, necesitará menos cantidad u otra composición que no engorde tanto o sea menos energética.

El hecho de disponer de agua fresca continuamente es vital para la salud del caballo.

1. Antes de comer, el caballo debe tener ocasión de beber. Es peligroso que beba grandes cantidades de agua con el estómago lleno.

2. No se le debe dejar beber mucho antes del ejercicio.

3. Después del trabajo, se le debe dar agua. Si el caballo ha sudado mucho, es mejor no dar agua fría. No le deje tomar más de medio cubo a la vez. Es conveniente pasearlo a continuación.

4. Los bebederos deben limpiarse a menudo. Un caballo se negará a beber agua sucia.

Sistemas:

Hay que procurar un suministro de agua continuo.

1. Cubos: los mejores son los de plástico o de caucho, para que el caballo no se haga daño. Se pueden poner en el suelo directamente o en un soporte. Hay que alejar el cubo de la red de heno y del pesebre, para que no se ensucie el agua con restos de comida.

2. Bebederos automáticos: estos ahorran trabajo, pero no todos los caballos se habitúan a ellos. Hay que controlarlos a menudo ya que se ensucian rápidamente y tienden a estropearse.

Hay que procurar un suministro de Agua Continuo.

1. Antes de comer, el caballo debe tener ocasión de beber. Es peligroso que beba grandes cantidades de agua con el estómago lleno.

2. No se le debe dejar beber mucho antes del ejercicio.

3. Después del trabajo, se le debe dar agua. Si el caballo ha sudado mucho, es mejor no dar agua fría. No le deje tomar más de medio cubo a la vez. Es conveniente pasearlo a continuación.

4. Los bebederos deben limpiarse a menudo. Un caballo se negará a beber agua sucia.

Sistemas:

Hay que procurar un suministro de agua continuo.

1. Cubos: los mejbebederoores son los de plástico o de caucho, para que el caballo no se haga daño. Se pueden poner en el suelo directamente o en un soporte. Hay que alejar el cubo de la red de heno y del pesebre, para que no se ensucie el agua con restos de comida.

2. Bebederos automáticos: estos ahorran trabajo, pero no todos los caballos se habitúan a ellos. Hay que controlarlos a menudo ya que se ensucian rápidamente y tienden a estropearse.

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