Diferencias entre querer, desear y necesitar

Diferencias entre querer, desear y necesitar

 

Conocer su diferencia es crucial para no frustrarse, si no se consigue el objetivo. Porque nuestra mente le asignará una emoción e intensidad diferente, según su significado.

Para que me entiendas mejor voy a poner los tres ejemplos más típicos: el vehículo, la vivienda en propiedad y la pareja sentimental. Seguramente sigues este orden. Necesitas el vehículo para desplazarte, deseas una vivienda en propiedad y quieres una pareja sentimental.

Si hacemos caso a la biología, esta nos dice que sólo necesitamos alimentarnos y descansar, para no morir. Todo lo demás son preferencias. Pero en términos utilitarios es algo diferente. Definiré la necesidad como ese objetivo a conseguir para que te facilite la vida. Luego, el deseo viene a ser las ganas inmediatas de conseguir ese objetivo y por su parte, el concepto querer, es el más complejo porque implica movimiento. Esto se traduce en esfuerzo. Tanto físico, como emocional. Quieres ese objetivo porque te aporta bienestar y vas a hacer todo lo posible por conseguirlo. Por eso, según cómo interpretes cada concepto, expresarás una emoción u otra. La no satisfacción del acto te generará tristeza, depresión o simplemente indiferencia. Cada concepto genera un sentimiento diferente.

– Desear: está compuesto por la ilusión con lo cual, si no se consigue no genera frustración. Deseo ser rico, esa casa o esa persona pero, ahí se queda. No me genera ninguna angustia no obtenerlo porque es eso, un deseo. No implica ningún esfuerzo.

– Querer: como ya he dicho antes está compuesto por movimiento, además de la ilusión por conseguirlo. De ahí que genere frustración cuando no se consigue. Se ha invertido tiempo, esfuerzo y dedicación. Quiero estar con esa persona, quiero ese vehículo, esa vivienda y si no lo consigo me enfado. Tiene sentido porque me está condicionando el modo de vida o de movimiento. El deseo implica carencia, sin embargo, el quiero implica presencia. La diferencia radica en la motivación para conseguirlo. Cuando lo queremos es porque lo estamos viendo y sabemos que haciendo un esfuerzo podemos conseguirlo. La principal diferencia que les separa es el sentimiento que nos puede generar.

Si quiero algo y no lo consigo, me frustro, pero en cambio, cuando deseo algo y no lo consigo, me sabe mal, pero ya está. No hay males mayores. Esta diferencia radica en que cuando queremos algo y no lo conseguimos, pensamos que la culpa es nuestra, porque no nos hemos esforzado lo suficiente. El sentimiento de culpabilidad es el peor que se puede padecer. Te destruye poco a poco y te anula como persona. Esto sucede porque la mayoría de veces la persona no tiene en cuenta que no todo depende de ella.

Otra diferencia entre ambos es que en cuanto satisfaces el deseo, pierdes el interés hacia ese objetivo. Es una satisfacción momentánea. Esto pasa porque eres consciente que es un deseo y como tal, sabes que quizás no lo consigas.  En cambio, cuando quieres algo o a alguien, el sentimiento se mantiene en el tiempo porque, eres consciente del esfuerzo que has dedicado para conseguirlo.

Por su parte la necesidad,  está compuesto por la dependencia. No hay más remedio que tenerlo y su pérdida o no adquisición produce un estado de impotencia y eso genera mucha rabia. Necesito sacar un 7 en el examen de mañana o suspendo. Necesito ese vehículo para ir a trabajar. Necesito el aumento salarial para poder llegar a fin de mes.

Explicado esto, verás que no es lo mismo desear, querer o necesitar algo o a alguien. Antes de frustrarte por no conseguirlo, piensa y analiza bien qué buscas y a partir de aquí sabrás qué emoción expresar. La sensación es la misma para los tres conceptos pero, la expresión emocional puede y debe ser muy distinta. No es lo mismo comer por necesidad que hacerlo por placer. Cuando es por la primera opción, te comerás lo que te pongan o lo que te encuentres en el suelo.

Sin embargo, cuando es por la segunda, serás capaz de pagar una fortuna por un simple trozo de carne o de pescado. También, cuando necesitas un vehículo para desplazarte, te comprarás uno que se adapte a tus necesidades. Sin embargo, cuando es un deseo o simplemente lo quieres, no escatimarás en añadirle extras. Serás capaz de gastar más en piezas extras que en el valor propio del vehículo. Pero, en el amor es todavía peor. Cuando necesitas a alguien para ser feliz o sobrevivir, sólo te espera el malestar y la desgracia. Porque dependerás de ella. Te dejarás humillar con tal de conseguir su aprobación. Te necesito, sin ti no puedo respirar, alimentarme o tener donde resguardarme del mal tiempo.

Creo que es exagerado, ¿verdad? No necesitamos a nadie para este fin pero, muchas veces la persona se abandona a su suerte y acaba siendo dependiente de otros. Ahora fíjate en tu entorno más cercano y verás cuanta gente está llena de deudas por no saber distinguir entre estos tres conceptos. Necesito este coche para ser alguien, necesito ser propietario de una vivienda para no ser inferior a mis vecinos, necesito ir vestido con la ropa más cara para ser respetado por los demás. Etc.

Amigo/amiga. Te recuerdo que sólo necesitamos alimentarnos y descansar para no morir. Ahora, es tu decisión cómo gestionar estos tres conceptos y qué valor y significado le quieras dar. Recuerda que no es lo mismo querer, desear o necesitar a alguien, tener vehículo o ser propietario de una vivienda.

Por Omar el Bachiri

Psicólogo y escritor

 

 

 

 

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