El sexo y la relación de pareja

El sexo y la relación de pareja

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Antes de empezar el artículo, responde a esta pregunta. ¿Cómo es tu relación de pareja?

1) De buenos amigos.

2) De amigos con derecho a roce.

3) De amantes.

Te explico la diferencia entre las tres opciones. En la primera predomina el amor y el respeto, viene siendo un 80% cariño y un 20% sexo. En la segunda opción predomina el sexo. Un 80% sexo y un 20% cariño. Sin embargo en la tercera, el porcentaje viene consensuado por ambos. Dependerá de cada pareja pero, viene siendo un 50% cada concepto y sobre todo no existe el rechazo. Hoy por ti, mañana por mí. Todas las opciones son igual de buenas y aceptables. Sólo cambia el objetivo de la relación. ¿Ambos buscáis el mismo?

Ahora analiza tu conducta y encontrarás la respuesta a tu relación de pareja. Dicho esto, empiezo con el artículo. La falta de sexo en la relación de pareja es unos de los motivos de separación más comunes. Unas veces porque uno de ellos comete una infidelidad y otras veces porque no quiere cometerla y prefiere separarse. Hasta aquí es sencillo y no pasa nada. La situación se agrava cuando hay una hipoteca y/o hijos de por medio. La persona quiere separase pero no puede. Sería peor el remedio que la enfermedad. Esto supone perder tiempo de calidad con los hijos, pagar una pensión, abogados, notarios, etc. Entonces deciden dormir en camas separadas. Para no tener la tentación y así ahorrarse el malestar del rechazo. Tú aquí y yo allí. La falta de sexo en la relación de pareja produce ansiedad. Tanto para la persona que sufre el rechazo como para la que lo provoca. La que es rechazada tiene un sentimiento de abandono y de menosprecio. No entiende cómo la persona que se supone que la ama, le prive de algo tan natural. Sin embargo, la que crea el rechazo tampoco está bien porque se siente acosada constantemente. En este artículo no voy a entrar en detalles buscando los motivos de la pérdida del apetito sexual. Son varios y prefiero escribir sobre las emociones sentidas por ambos miembros de la pareja.

Estos sentimientos son el desprecio y la indiferencia. Que sumados llevan a la indefensión aprendida. La persona cuando ha sido rechazada tantas veces por su pareja, deja de insistir y abandona. Entonces comete una infidelidad o simplemente, se resigna y deja pasar los días. Es una situación devastadora. Si no eres fuerte mentalmente puede acabar contigo. Esto es la indefensión aprendida. Has aprendido a no defenderte frente a esta situación y la generalizas a cualquier ámbito de tu vida. El trabajo, el ocio y el hogar. Sólo quieres desaparecer, sin tener en cuenta que el mundo es enorme y hay otras personas que desean estar contigo. Valoran en ti lo que tu pareja desprecia o pasa por alto, (desprecio e indiferencia). Tu pareja ni quiere tocarte, ni quiere que la toques. (Te rechaza sexualmente).

Pero vamos por partes. Doy por hecho que has hablado del tema con ella y sus respuestas son las de siempre. Me encuentro mal, estoy cansado/a, ahora no tengo ganas, luego lo hacemos y así sucesivamente. Como he dicho antes, llega un punto que desistes y dejas de insistir pero lo peor no esto. No, lo peor es que te asegura que te quiere. – Te quiero pero no te hago el amor – Sin embargo, os separáis y se lo hace a su nueva pareja. Esto significa que el amor que había entre vosotros ha llegado a su fin pero, él/ella, no lo reconoce o no se da cuenta porque, se ha acomodado al estilo de vida que lleváis. Se siente cómodo/a y no quiere cambiarlo. Hay muchos motivos para actuar así pero, no voy a entrar en ellos. No es el objetivo del artículo. Cuando eres tú el rechazado, eres el que peor lo pasa porque tienes ganas de estar con tu pareja y ella te rechaza. Al principio te lo dice sutilmente. Te pone excusas pero, con el tiempo te lo dice literalmente -No tengo ganas – ¿No querrás que lo haga forzado/a?

Ante esta respuesta, te desmoronas y tienes que decidir qué hacer. ¿Si seguir con él/ella o alejarte y dejar la relación? La persona te gusta y te llena como ser humano pero la falta de sexo y las formas de hablarte te lastiman. Por tu mente están pasando muchos recuerdos y momentos agradables con ella pero tu razonamiento, te está demostrando que lo mejor es partir y empezar de nuevo. Ya sea en tu soledad o con otra pareja. La soledad buscada es muy placentera y gratificante.

Como he dicho antes la relación amorosa se compone de sexo y amor. No importa el orden, cada pareja es diferente. En cuanto falta uno de los dos, empiezan a salir grietas. De aquí la importancia de mantener el vínculo amoroso. Es tu pareja y debes cuidarla. Estás con ella por placer, no por obligación. El acto sexual en pareja se convierte en hacer el amor. Porque se mezclan las ganas de disfrutar y compartir con la otra persona. Es un conjunto de conductas no verbales. Miradas, gestos y caricias. De nada sirve repetirle a tu pareja que la quieres y que es lo más hermoso que te ha pasado en la vida, si no lo demuestras con hechos. La conducta no verbal dice más que cualquier palabra. Haz la prueba, intenta explicar qué es la sonrisa con palabras y verás que es más fácil explicarla si la otra persona te ve sonriendo. Dirás, esto que estás viendo se llama sonrisa. Pues en la pareja dirás, como te quiero, te hago el amor. Me entrego a ti.

Y para acabar, todas las parejas tendrían que revisar su contrato cada 5 años. Digo contrato porque al fin y al cabo es un acuerdo verbal. Se revisa para ver si todavía buscan el mismo tipo de relación. A partir de aquí negociar una ruptura, una continuidad o cambiar las reglas del juego. Para no frustrarse. No es lo mismo jugar a futbol que a baloncesto.

Por Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor

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