La mochila emocional (puedo con todo)

La mochila emocional (puedo con todo)

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Es curioso como hay personas que sienten la necesidad de hacerlo todo por los demás. Sacar la casa adelante, cuidar de la familia, ser la mejor en el trabajo, quedar bien con los amigos y así con todo. Suele ser una persona que vive en pareja y tiene dos hijos. Tiene la creencia de que todos dependen de ella. Luego, cuando algo no sale como previsto se frustra y se siente culpable. Añadir que no sabe delegar, ya no es que no quiera. Es que no tiene la capacidad de hacerlo. Siempre que los hijos o la pareja tienen algún problema, ella es la que busca la solución. Esta situación lleva al estrés, la ansiedad y finalmente a la depresión. Si te sientes identificado, te voy a explicar por qué actúas de esta manera.

Lo haces básicamente por dos motivos: el primero, es porque eres el hermano/a mayor y tus padres te han inculcado que tu obligación es cuidar de tus hermanos. Tu cruz empezó el día que nació tu hermano/a. Desde ese momento dejaste de ser niño/a para convertirte en adulto. Ya no se te permitía llorar ni cometer errores. Debías ser el ejemplo a seguir por tu hermano/a. Lamentablemente, es un error que comenten muchos padres. Delegar en el hijo/a la enorme responsabilidad de cuidar del hermano. Está muy bien cuidar de los hermanos pero, durante unas horas al día. No todo el tiempo. Esta labor es de los padres. Luego, a medida que vas creciendo, dejas de lado tus aficiones para centrarte en las de tus hermanos. Para que no les falte de nada. Aunque tengas 17 años. Te sientes en la obligación de hacerlo aunque ya nadie te lo diga. Has adquirido el rol de padre/madre. Además, a base de ser tan exigente contigo mismo/a, te has vuelto perfeccionista y no toleras la frustración. Eres rígido en tu forma de pensar y no aceptas las críticas de nadie. ¡Aquí mando yo y se hace a mi manera!

Luego, el segundo motivo es totalmente diferente al anterior. Seguramente en algún momento de tu vida (entre los 35 y los 45 años), has adquirido miedos y estos condicionan tu comportamiento. Ahora sientes la necesidad de ser el protector de los tuyos. Para que no les suceda nada malo. Has adquirido el rol de supermán/woman. Si analizas tu vida, verás que te gusta demasiado el orden. Igual que en el primer caso puedes ser desordenado o no le des demasiada importancia al orden, en este te vas al extremo. Es casi una obsesión. Te dejas llevar por el miedo a equivocarte y a recibir críticas (no las soportas, te recuerdan que eres incompetente).

Ahora te voy a dejar un par de fórmulas para deshacerte de tus creencias irracionales. Antes de nada, ten presente que a la vida venimos solos y nos vamos solos. Esto quiere decir que una familia es como un equipo de fútbol. Así que, si tú eres el portero, no hagas la función del delantero. Te recuerdo que la vida es una suma de momentos y la tuya está compuesta sólo de malos. Ya es hora de restarlos y sumar algunos buenos.

La primera fórmula es la independencia del ser humano. Somos individuos que vivimos en sociedad. Esto significa que todos debemos colaborar para que esta funcione. Cambia de rol. Debes escoger uno diferente para cada faceta de tu vida. Es decir, en el trabajo, en casa, con los amigos, etc. Elige el que menor esfuerzo hace y acomódate al rol. Nadie te va a decir nada porque todos esperan esa misma conducta de él.

Es decir, si adquieres el rol de vago, los demás verán normal que no hagas nada y no quieras responsabilidades. Lo más adecuado, para empezar es que escojas el rol de buen amigo. Es el que te escucha siempre pero no le afectan tus problemas. Para que me entiendas. Si tu hijo suspende un examen, no te enfades con él ni te sientas culpable por ello. Asiente y asume que es su futuro el que está en juego, no el tuyo. Tu única responsabilidad es recordarle que tiene que colaborar en casa y respetarte. Así que una vez haya hecho sus tareas del hogar, date por satisfecho/a. Eres un buen padre o una buena madre. Si tus hermanos no quieren comer o no quieren bañarse, más de lo mismo. Tú les pides que lo hagan y si no quieren, no pasa nada. El problema es de ellos. Tú come y asaete. Ellos que hagan lo que quieran. Es decir, te preocupas por su bienestar pero sabes distinguir entre tú y los demás. Primero vas tú y luego el resto del planeta porque, si no tienes no puedes dar. Imagínate que enfermas. – ¿Qué podrás aportar a la sociedad? – Poca cosa o nada. Sin embargo, cuando tienes, puedes ofrecer. Luego, Somos individuos que vivimos en sociedad, no individuos partidos en trozos. También, cuando tu pareja no sepa hacer algo, ayúdale pero no lo hagas tú. Le enseñas cómo se hace y así la próxima vez, lo hará ella. Con esta forma de conducta estás marcando un respeto. Estás demostrando que tu tiempo es tuyo y no te importa compartirlo pero que cada uno se haga cargo de las consecuencias de sus conductas. Como he dicho antes, si en el equipo de futbol eres el portero, por muy bueno que seas, si los demás no marcan goles, el equipo nunca pasará del empate.

-Te has fijado que hablo de un equipo, ¿verdad? Porque tu familia es esto. Un equipo y tú eres el entrenador. No el presidente. Esto significa que tienes que educarlos. Darles obligaciones y derechos y sobre todo hacerte respetar. Tienen que sentir que eres independiente y que haces las cosas porque los amas, no porque sea tu obligación. Actuando de esta forma tu mente tiene el control y se aleja de la ansiedad.

Por Omar el Bachiri

Psicólogo y escritor

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