Mañana me jubilo y seré pobre

Mañana me jubilo y seré pobre

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Primero explicaré qué significa ser pobre en una sociedad capitalista y consumista. Es cuando tus ingresos no llegan al salario mínimo. Es la cantidad necesaria para sobrevivir. Tener el bienestar cubierto. La fija el estado, de esta forma se asegura que en el país no haya mendigos ni gente pasando hambre. Trabajando 40 horas semanales, nadie puede percibir un sueldo inferior a este. Decir que hay países donde no existe. Este hecho conduce a la esclavitud del trabajador porque no tiene asegurado el mínimo de ingresos para subsistir. Para este artículo lo voy a fijar en 1.000€.

La clase obrera es la que gana entre 1.000 y 2.000€. Esta persona, ya gana para vivir y darse algunos caprichos y aún así le queda dinero a final de mes, por si quiere ahorrar. Después viene la clase social acomodada. Es la persona que gana entre los 2.001 y los 5.000€. Se puede dividir en tres grupos. La clase baja, media y alta. Si ganas entre los 2.001 y los 3.000 € eres de clase baja. Si estás entre los 3.001 y los 4.000 € eres de clase alta y si estás entre los 4.001 y los 5.000 € eres de clase alta. A partir de esta cantidad, ya se puede decir que eres rico.

Personalmente, no me siento cómodo dependiendo de otros para mantener mi bienestar, por eso siempre he ahorrado. Soy precavido y prefiero asegurármelo. La semana pasada cumplí 65 años y mañana me jubilo. A partir de ahora mis ingresos van a verse reducidos. Voy a pasar de cobrar 1.500€ a recibir 800€. De la noche a la mañana bajo de escalón social. Por suerte, tengo mis ahorros, pero mi compañero de trabajo, no. Con lo cual, no puede jubilarse. Ha llegado a un acuerdo con la empresa y seguirá trabajando hasta que no le queden fuerzas o se muera.

El problema de ganar el salario mínimo es que no alcanza para el ocio y sin él, aparecen los trastornos mentales como la depresión y la ansiedad. «Mens sana in corpore sano»  Además, tampoco alcanza para hacer frente a ningún gasto imprevisto. Más ansiedad para el cuerpo.

Gracias a mi actitud, esta pérdida de poder adquisitivo no me supone un gran cambio. Desde que tengo 19 años, he ahorrado el 20% de mis ingresos anuales. Es decir, un 80% para saborear del presente y un 20% para disfrutar el futuro. Mi lema era, si no ahorras durante tu etapa trabajadora, no podrás disfrutar de tu etapa de jubilación. No ha sido fácil porque mucha gente me ha intentado desmotivar. Curiosamente, gente arruinada o endeudada. Siempre he sido consciente de que no hay que depender del 100% del estado, ni de nadie (familia). He luchado por mi libertad financiera y por fin la tengo. A mis 65 años puedo decir que con la pensión del estado me alcanza para el alquiler. Y, con lo que tengo en el banco, me alcanza para la comida, el ocio y hacer frente a cualquier imprevisto. Tengo mi bienestar asegurado.

Empecé a trabajar con 18 años, en una panadería y ganaba el sueldo base, pero es una cantidad que no da para nada. Decidí no quedarme así, me esforcé en mejorar y aprendí el oficio. En menos de un año ya superaba el sueldo mínimo y empecé a ahorrar. Mis padres me enseñaron cómo hacerlo. Ahorrar antes de gastar y a partir de aquí nos adaptamos con lo que nos queda. Porque más ganamos, más gastamos. Una vivienda más cara, un vehículo más caro, ropa más cara, etc. Si en nuestra mente no está la palabra ahorrar, será misión imposible hacerlo. Además, si con 1.500€ se vive justo, con 800€ es imposible. Es un hecho a tener en cuenta y que muchas personas no se paran a pensar.

No puedes ganar durante tu vida laboral el sueldo mínimo o un poco más. En cuanto interiorizas la palabra ahorrar, te vuelves una persona proactiva y decides tomar las riendas de tu vida. No la dejas al azar ni en manos de los demás. Sabes que una gran parte depende de tu esfuerzo y esto te motiva a luchar por tus objetivos. Te das cuenta que el dinero es emocional. Cuando tomamos una decisión relacionada con él, nos dejamos llevar por las emociones. Tenemos miedo o nos ponemos contentos. Hace 15 años ya anunciaban en los medios de comunicación que las pensiones de jubilación peligraban e iban a sufrir recortes.

Mi compañero en vez de ser previsor y ahorrar, pidió un préstamo de 20.000€ para comprarse un coche y otros 5.000 € para cambiar los muebles de su casa. Ambos préstamos los financió a 5 años. A un interés de un 9%. Cualquiera que sepa un poco de números verá que es demasiado pero, cuando no tienes mente de ahorrador, no te fijas en la cantidad de dinero que se pierde con los intereses bancarios. Su mujer es la secretaria de la panadería y tampoco podrá jubilarse. A ella le queda una pensión de 500 €. Luego está mi vecino del tercero. Este también es ahorrador pero lo ha hecho de otra forma. Hace 25 años se metió en una hipoteca y ahora es  propietario de su vivienda. Se jubila el año que viene y también le quedará una pensión de 800 €. Pero al no tener que pagar un alquiler, le alcanzará para vivir sin preocupaciones y disfrutar de su jubilación.

La finalidad de este artículo es que seas consciente de que con la pensión del estado, sólo podrás pagar la comida o la vivienda pero no ambos. Ahorra o adquiere una hipoteca pero no vivas al día y si lo haces, atente a las consecuencias. Cuando te hipotecas, estás invirtiendo y tu mente se convierte en ahorradora. Serás previsor y pondrás cada mes algo de lado, para pagar la comunidad y hacer frente a cualquier gasto imprevisto. Además, si ahorras durante toda tu vida laboral, tendrás la opción de vivir de los intereses bancarios generados o comprar una vivienda al contado y no tener que pagar un alquiler. Otra opción es vender la vivienda y con el dinero que ganes irte de alquiler. Ahorrar sólo tiene ventajas.

Por: Omar El Bachiri
Psicólogo y Escritor
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