El Caballo

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Masaje en los Caballos parte final

RESUMEN

A modo de resumen de lo comentado en estos tres artículos dedicados a los masajes a caballos, y poniendo en práctica todo lo que en ellos hemos explicado, hablaremos ahora de los movimientos que deben contemplarse a la hora de realizar un masaje correctamente.
En primer lugar, debemos recordar que un masaje siempre debe tener tres grandes objetivos.

• Tranquilizar.
• Estimular.
• Generar reflejos nerviosos.

Veamos cómo conseguirlo:

MASAJE TRANQUILIZANTE
Con un masaje tranquilizante podemos llegar a interrumpir la llegada de impulsos nerviosos a los músculos, lo que significa relajación de la zona.
Para conseguirlo, los movimientos son los siguientes:

• Caricias, que deberán realizarse a un ritmo lento.
• Rozamientos suaves.
• Vibraciones suaves.
• Sacudidas tenues.
• Amasamientos suaves (aplicando las técnicas de deslizamiento, presión y compresión).

MASAJE DE ESTIMULACIÓN
Con este masaje los efectos buscados son totalmente contrarios a los del masaje tranquilizante, puesto que se pretende excitar los nervios situados en los músculos con el objetivo de estimular el tono muscular.

Debemos ser conscientes del grado de estimulación que deseamos, puesto que éste determinará el ritmo y la presión con la que realizar cada movimiento, teniendo siempre presente que debemos comenzar de manera pausada para no incomodar al caballo y, progresivamente, ir aumentando el ritmo.
Nos basaremos más en la repetición mecánica de los movimientos que en la presión ejercida; por lo que no es necesario realizar mucha presión (entre 5 y 10 kilos es más que suficiente).

Los movimientos de estimulación son:

• Caricias rápidas.
• Rozamientos.
• Vibraciones enérgicas.
• Sacudidas enérgicas.
• Fricciones suaves y enérgicas.
• Manipulación de los nervios mediante presiones, fricciones y estiramientos.
• Golpeteo con manos ahuecadas, golpes de hacha, percusiones y martilleo.

MASAJE PARA PRODUCIR REFLEJOS NERVIOSOS
Con los movimientos que producen reflejos nerviosos se consigue disminuir la tensión nerviosa, el estrés y la ansiedad, generando una gran sensación de relajación.

Estos movimientos son:

• Caricias.
• Vibraciones suaves.
• Imposición de manos.

 

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LOS MOVIMIENTOS

A nivel general se puede hablar de ocho tipos de movimientos de masaje, cada uno de los cuales se compone de varios movimientos que pueden producir efectos relajantes o estimulantes, según la presión y el ritmo adoptado.

Conozcamos estos movimientos:

CARICIAS: deben tener un efecto tranquilizante y relajante, teniendo un efecto directo sobre el sistema nervioso central; de hecho un masaje siempre debería comenzar y finalizar con caricias, además de utilizarse para enlazar los distintos desplazamientos. Las caricias se deben realizar con las yemas de los dedos o con las palmas de las manos, recorriendo relajadamente la superficie del cuerpo del caballo con una débil presión. En caso de que agilicemos el ritmo, el efecto de las caricias variará, pudiendo pasar a ser estimulantes e incluso excitantes.
Preferiblemente seguirán la dirección del pelo o los músculos en su sentido longitudinal.2. ROZAMIENTOS: los más usados durante el masaje (cada dos movimientos, para acentuar el efecto de drenaje que se persigue). Se trata de movimientos de deslizamiento realizados con dedos y palmas. La mano debe adaptarse a la zona masajeada, permaneciendo en contacto constante con ella.
Pueden utilizarse ambas manos simultáneamente o ir alternándolas con movimientos constantes y uniformes.

ROZAMIENTOS: Los rozamientos deben realizarse hacia el corazón para favorecer el movimiento natural de la circulación sanguínea venosa. La presión debe ser uniforme a lo largo de todo el movimiento, teniendo en cuenta que el nivel de drenaje es proporcional a la presión aplicada y al ritmo. Así si se aplica poca tensión y un ritmo lento, tendrán un efecto relajante y mejorarán la circulación, pero si se hacen con una presión superior a 4,5 kg., aunque el ritmo sea lento, servirán para estimular la circulación sanguínea.
A la hora de realizar rozamientos en zonas estrechas, será recomendable utilizar únicamente los dedos, no la mano entera, teniendo en cuenta que la presión siempre debe adaptarse a la zona en la que se está realizando el rozamiento.

PRÉTISSAGE: recibe este nombre la técnica que reúne los movimientos de amasamiento, compresión, presión, levantamiento, deslizamiento con compresión y rodamiento:
Amasamiento: movimiento rítmico circular (pequeños semicírculos sucesivos superpuestos), realizado con los pulgares o con la superficie inferior del índice, medio y anular.
Con esta técnica se pretende mejorar el bombeo del corazón, con lo que se estimula la circulación sanguínea y se mejora la oxigenación. También mejora el drenaje linfático, permitiendo localizar puntos de tensión.
Si se pretende realizar una tarea de relajación, el ritmo debe ser de un movimiento por segundo, mientras que si el objetivo es estimularlo, deberá aumentarse hasta 2 ó 3. Resulta fundamental controlar la presión, comenzando suavemente (entre 1 y 1,5 kg.) y aumentando en los grupos musculares grandes hasta alcanzar una presión de entre 4,5 y 6,5 kg.
Compresión: movimientos realizados con la palma de la mano o con el puño ligeramente cerrado, alternando las manos y tratando de ejercer una presión directa contra el músculo. Para realizarlos nos deberemos servir de nuestro peso corporal.
Con ella se favorece el bombeo del corazón, teniendo los mismos efectos que el amasamiento.
Se utiliza en las zonas del cuerpo más grandes y voluminosas, nunca en las partes óseas o de musculatura fina. La presión máxima recomendada es de entre 5 y 14 kilos. El ritmo no debe ser rápido.
Presión muscular: utilizada para la relajación de músculos tensos, principalmente los que se encuentran a lo largo de la crin, las extremidades y la cola. Cogemos el músculo y lo presiona mos con suavidad.
El movimiento de presión debe realizarse con los dedos y la parte inferior de la palma de la mano, tratando de mantener de forma constante el contacto.
Con él se consigue la relación del músculo así como un aumento de la circulación, al tiempo que nos dará importante información sobre la tensión existente en las fibras musculares.
No se debe aplicar mucha fuerza (el objetivo es la relajación del músculo).
• Levantamiento muscular: a realizar con las palmas de las dos manos y los dedos estirados: se envuelve el cuerpo con ambas manos y se presiona con suavidad, separando el músculo de su estructura muscular y formando ángulos rectos; el movimiento consiste en presionar y soltar el músculo.
Esta técnica suele utilizarse en la parte superior de las extremidades, siendo útil igualmente en la articulación de la babilla y en la parte superior del cuello.
• Deslizamiento con compresión: indicado para tratar la zona del dorso, las espaldas y los cuartos traseros; siendo muy adecuado para mejorar la circulación y combatir la inflamación, por lo que suele realizarse después de desensillar al caballo.
Debe efectuarse con las palmas de la mano, colocando los pulgares formando un ángulo de 45º con el resto de la mano.
El ritmo debe ser tranquilo.
Rodamientos: utilizada para mantener el pelo en buen estado, prevenir la formación de adherencias y mantener la elasticidad de la piel.
Consiste en coger y levantar la piel situada entre los pulgares y los dedos, para lo cual se desliza el pulgar hacia delante desplazando la piel hacia los dedos. Todo esto debe realizarse de forma lenta y suave, para no llegar a la excitación cutánea.

VIBRACIONES: utilizadas para actuar sobre las estructuras profundas (músculos y articulaciones) que se localizan bajo los tejidos superficiales, si bien no resulta recomendable en la parte de la cabeza. Consiste en hacer vibrar la mano en principio sólo con el propio peso de la misma y después aumentando progresivamente hasta conseguir el estiramiento de la estructura tratada.

Este masaje es muy adecuado para la relajación del sistema nervioso, por lo que suele utilizarse para las articulaciones y alrededor de las prominencias óseas, donde se consigue el efecto de reducir la inflamación traumática, consiguiendo buenos efectos también con dolencias como el reumatismo o la artritis.

AGITACIONES: movimientos mecánicos muy enérgicos utilizados para aumentar la circulación.
Se realizan manteniendo las puntas de los dedos de las manos en contacto con el cuerpo. Hecho de forma enérgica es uno de los movimientos más estimulantes.
La presión deberá estar entre el 1,5 y los 2,5 kg., adaptándola a cada situación.

FRICCIÓN: utilizada principalmente en las terapias deportivas para deshacer las adherencias y el tejido cicatricial desarrollados sobre las fibras musculares, los tendones, ligamentos y huesos. Con estos movimientos se produce una estimulación mecánica del cuerpo y se fomenta la circulación sanguínea.
Deben ser movimientos pequeños y profundos, en forma de círculo, que se aplican de forma transversal sobre el músculo o longitudinalmente sobre la zona recubierta de tejido fibroso.

MANIPULAR TEJIDOS NERVIOSOS: significa acariciarlos, friccionarlos, estirarlos y presionarlos. Durante el desarrollo de este tipo de movimientos deberemos ser sumamente cuidadosos para no dañar la zona, teniendo en cuenta que en caso de lesión, el nervio se encontrará hipersensible.
El primer acercamiento debe ser casi imperceptible, hasta que el caballo acepte el masaje y a partir de ahí se irá aumentando la presión.
Tenga presente todo el tiempo que la manipulación de los nervios resulta sumamente dolorosa, sobre todo si éstos están lesionados.
Los movimientos necesarios para tratar una afección nerviosa son los siguientes:
Acariciar los nervios:con la única presión que la ejercida por el peso de los dedos que se deslizan sobre la piel, a lo largo de toda la extensión del nervio.
Antes de empezar, se puede enfriar la zona con un paño frío o directamente con la manguera (nunca con hielo directo sobre el nervio, ya que produciría sobre-excitación.
Las caricias también se pueden utilizar al final del masaje, para relajar al caballo.
Presión sobre los nervios: consiste en ejercer presión sobre puntos determinados del nervio, para restablecer la sensibilidad de las extremidades del caballo, con lo que se favorece el crecimiento del tejido nervioso nuevo.
Comenzaremos con poca presión para ir aumentándola paulatinamente hasta un máximo de 1,5 kilos.
Fricción: resulta conveniente friccionar el nervio a lo largo de toda su extensión, con el objetivo de estimular su regeneración y crecimiento. Estos movimientos deberán realizarse siempre después de calentar la zona, para no sorprender al caballo.
Estiramiento: estiramiento de las extremidades que implican toda la extensión del nervio lesionado. Deben realizarse son suma suavidad, empezando con estiramientos muy pequeños y aumentando la intensidad de manera progresiva. Solamente se realizarán en la fase de recuperación de una lesión, nunca en su fase aguda.

  • GOLPETEOS

    PALMOTEO:
    Utilizaremos las palmas de las manos, colocándolas planas con los dedos perfectamente estirados.
  • Comenzamos realizando poca presión (1-1,5 kilos), para finalizar más fuerte (2,5/4,5 kilos).
  • Ritmo: comenzaremos con 2 ó 3 golpes por segundo y cuando el caballo esté caliente, pasaremos a 6.
  • El palmoteo sólo se puede aplicar sobre grupos musculares, nunca sobre huesos.
  • En los músculos estrechos debe aplicarse siempre poca presión.
  • GOLPETEOS CON LA MANO AHUECADA
    Colocamos la mano ahuecada, como si fuéramos a coger agua.
  • Aplicamos una presión de entre 2,5 y 4,5 kilos.
  • Ritmo: comenzaremos con 2 ó 3 golpes por segundo y cuando el caballo esté caliente, pasaremos a 6.
  • Esta técnica se emplea sobre la caja torácica y alrededor de las estructuras óseas.
  • GOLPES DE HACHA
    Este tipo de golpes se aplican con la parte lateral de la mano, manteniendo los dedos estirados (pero flexibles).
  • La presión a aplicar será de entre 2,5 y 4,5 kilos, con un máximo de 7 kilos sobre los músculos más gruesos.
  • Ritmo: comenzaremos con 2 ó 3 golpes por segundo y cuando el caballo esté caliente, pasaremos a 6.
  • Este tipo de golpe permite penetrar más en el músculo, siendo ideales para tratar los dorsales y los músculos gruesos de los cuartos traseros.
  • PERCUSIONES
    Para aplicar percusiones debemos utilizar la parte lateral del puño cerrado y relajado.
  • La presión será de entre 4,5 y 6,5 kilos, con un máximo de 9 en los grupos musculares más grandes.
  • Ritmo: deberá ser constante, de sólo 2 ó 3 golpes por segundo.
  • La aplicación de esta técnica fomenta la circulación de los líquidos corporales.
  • En las partes blandas sólo lo utilizaremos después de los palmoteos y de los golpes de hacha.
  • MARTILLEOS
    Cerramos el puño con fuerza y golpeamos.
  • Presión: de 7 a 11 kilos.
  • Ritmo: deberá ser constante, de sólo 2 ó 3 golpes por segundo.
  • Sólo se utiliza para estimular los grupos musculares grandes y los cuartos traseros.
  • LA IMPOSICIÓN DE MANOS
  • Con la expresión “imposición de manos” se conoce un tipo de masaje de alto valor terapéutico utilizado para aliviar los efectos de las heridas graves, de procesos inflamatorios, sobreexcitaciones nerviosas y tensiones de origen mecánico o nervioso.
  • Realizaremos imposición de manos siempre que no sea posible efectuar un masaje tradicional o bien después de éste para mejorar su efecto relajante. Su objetivo es el de aliviar la zona afectada, al tiempo que relajar al caballo tanto psicológica como físicamente.
    Por todo ello éste es, quizás, el masaje que requiere de mayor concentración, resultando necesario para obtener resultados que cuidador y caballo se sientan perfectamente compenetrados.
  • Para realizarlo debemos seguir estos puntos:
    • Colocamos las manos con suavidad bre la zona en la que vamos a realizar el masaje.
    • Aplicamos una presión muy leve (250 g.).
    • Es necesario que el masajista note el calor que surge de la zona. La cantidad de calor siempre será proporcional al grado de tensión y de dolor que sufre el animal.
  • Al finalizar la imposición, el caballo sentirá una gran sensación de alivio en la zona dolorida.

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PRINCIPIOS GENERALES PARA DAR UN BUEN MASAJE

PRINCIPIOS GENERALES PARA DAR UN BUEN MASAJE

Para que un masaje se desarrolle correctamente de manera que tanto cuidador como caballo obtengan los mejores resultados, deberán respetarse una serie de principios generales, que a continuación detallamos:

1. APROXIMACIÓN AL CABALLO: los primeros minutos que se pasan con el caballo resultan cruciales para el desarrollo posterior del masaje; sólo si conseguimos desde el principio transmitir una imagen de seguridad, nos aseguraremos de que el caballo se sienta cómodo y relajado.

Por ello es aconsejable que, antes de lanzarnos, observemos durante un rato al animal tratando de comprobar cuál es su estado.

Por supuesto nosotros también debemos calmarnos y nunca empezaremos un masaje si tenemos prisa, estamos cansados o simplemente hay algo que nos inquieta, puesto que todos estos sentimientos pueden transmitirse al caballo.

Durante la aproximación deberemos hablarle con voz suave y tono tranquilizador.

Nos acercaremos por los flancos, nunca de frente y siempre con las manos a la altura de la cintura. Por supuesto deberemos dar signos de nuestra presencia antes de tocar al caballo, puesto que de otra forma puede asustarse.

2.EL PRIMER CONTACTO: serán necesarias unas grandes dosis de tranquilidad y sensibilidad para el primer contacto. Nos tomaremos nuestro tiempo, la prisa en este caso es también mala consejera.

Conviene comenzar tocándole el cuello a la altura del hueso occipital, de forma muy sutil.

El contacto se deberá ir aumentando progresivamente, tanto en su duración como en su profundidad.

3.LA POSTURA: un masaje puede alargarse durante más de una hora, por ello mantener una correcta postura no sólo nos va a ayudar a no cansarnos en exceso, sino que además conseguiremos conservar la energía necesaria, exprimiendo al máximo la eficacia mecánica del cuerpo.

Una buena postura permite que la energía que fluye de las manos del masajista pase al caballo.

Los principios de una correcta postura son:

  • Espalda recta: pero sin rigidez ni tensión.
  • Hombros sueltos y con suficiente movilidad.
  • Cabeza alineada con la columna.
  • Estirar brazos, flexionando los codos ligeramente (debemos sentir que el trabajo se realiza desde los codos y no sólo con las manos).
  • Flexionar ligeramente los rodillas, manteniendo los pies separados, a una distancia equivalente a al ancho de los hombros.
  • Cuando deba aplicar presión, conviene trabajar desde la pelvis, puesto que es la única manera de ejercer la fuerza necesaria. Revise que su postura es la correcta varias veces a lo largo del masaje.

4. PERCIBIR SENSACIONES A TRAVÉS DE LAS MANOS: aunque al principio puede que no nos resulte muy sencillo, debemos aprender a traducir los datos que el caballo nos transmitirá a través del contacto con nuestras manos:

Temperatura: la temperatura corporal de un caballo es de 38º, cualquier cambio en esta cifra es el síntoma de un problema. Así si notamos una zona demasiado fría en comparación con el resto del cuerpo es muy posible que sea el signo de un problema como una contracción muscular, tensión profunda… Por el contrario una zona que aparezca máscaliente es síntoma de una inflamación.

• Textura: densidad y elasticidad de la piel y de las fibras musculares. Si un tejido está demasiado blanco o demasiado hinchado puede indicar la presencia de un edema o la existencia de una afección inflamatoria.

• Terneza: se trata de la respuesta dada por el animal al contacto: una sensibilidad excesiva indica la existencia de algún problema (lesión). Tenga en cuenta que la reacción del animal ante el contacto siempre será proporcional a la gravedad del problema en ese momento.

• Tensión: la tensión muscular es el resultado de un exceso de trabajo o de ejercicio. Un exceso de tensión produce la disminución de la circulación y de la cantidad de nutrientes y oxígeno. Si esta sobretensión se produce tras el ejercicio es totalmente normal, pero si se produce tras un periodo de descanso, será la respuesta de compensación ante un problema.

5. LA PRESIÓN: puede que en principio nos resulte difícil calcular la cantidad de presión que ejercemos sobre el cuerpo de nuestro caballo, para conseguirlo muchos realizan prácticas previamente en la báscula del baño o de la cocina, así sabremos el nivel de presión ejercido en cada momento y hasta dónde podemos llegar (empezamos por 2/5 kilos, después de 5 a 10 kg….); teniendo en cuenta que:

• Roce con el dedo: supone una presión entre 45 y 450 gr.
• Roce ligero: presión entre 1 y 1,5 kg.
• Roce medio: presión entre 1,5 y 2,5 kg.
• Roce firme: 3,5 a 4,5 kg. (5,5 en un caballo pesado).

A la hora de trabajar con nuestro caballo será importante no ejercer demasiada presión, puesto que podemos llegar a lesionar las fibras musculares.

La presión puede variar en cada caso, dependiendo de los síntomas que presente el caballo y de la finalidad buscada con el tratamiento; si bien siempre comenzaremos con poca presión y la iremos aumentando progresivamente a medida que avanza el masaje.

6. EL CONTACTO: a través de nuestras manos se transmite gran cantidad de información, tanto del caballo al masajista como a la inversa. Resulta fundamental ser capaces de enlazar todas las caricias, dando una sensación de continuidad a todo el movimiento y evitando perder la relación establecida entre caballo y amo.

7. EL RITMO: en principio debemos decir que el ritmo de movimiento deberá ser pausado, lento, con lo que se consigue la completa relajación del sistema nervioso.

Los ritmos rápidos tienen la función de estimular al caballo y suelen ser utilizados como preparación antes de la monta o antes del trabajo, o simplemente para calentarle cuando siente frío.

 

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LA DURACIÓN DEL MASAJE y LAS RESPUESTAS DEL CABALLO ANTE EL MASAJE

LA DURACIÓN DEL MASAJE

En función de si se trata de los primeros masajes o de una sesión más, el tiempo empleado para su realización variará.

Los tiempos estimados para la realización de los diferentes masajes son:

  • Primer masaje: realizaremos un masaje de relajación, con movimientos suaves, evitando presiones bruscas. Este primer masaje debe servir para ganarnos la confianza del animal y deberá durar entre 10 y 20 minutos. Por  supuesto  esto  puede  variar  en  función  de  las reacciones que muestre el caballo.
  • Masaje de cabeza: complementa a la fase previa de relajación y puede durar entre 10 y 30 minutos.
  • Masajes de mantenimiento:   sirven  para mantener  los  músculos en forma. Los primeros deberán durar entre 30 y 40 minutos,  alargando las sesiones  a  medida que el caballo se va habituando más.
  • Un masaje de mantenimiento  de  más  de  una  hora  no es algo inusual si bien deberemos vigilar el estado del caballo,  puesto  que pasada una  hora  puede  comenzar a ponerse algo nervioso.
  • Masaje de recuperación: sirve para prevenir rigideces y bloqueos musculares tras el ejercicio físico, debiendo durar entre 20 y 30 minutos.
  • Masaje terapéutico: por supuesto siempre consultaremos con el veterinario antes de realizar un  masaje  de  este tipo  si bien  su  duración nunca  será superior  a  los 50 minutos. En estos masajes  se  deberá  dejar  un  tiempo para  la  hidroterapia  y    otro  para  los  ejercicios de estiramiento.

En  un  principio  los  masajes serán  cortos,  aumentando  de  manera  progresiva  según  se disminuye el grado de la lesión.
Cada caso deberá estudiarse concienzudamente para saber cómo actuar.

LAS RESPUESTAS DEL CABALLO ANTE EL MASAJE

Mientras realizamos un masaje deberemos estar bien atentos a sus reacciones, puesto que de ellas aprenderemos.

Si es la primera vez que realizamos el masaje, el caballo sentirá una enorme curiosidad por lo que le está pasando, algunos se quedan totalmente parados dejándose hacer, mientras que otros se mostrarán inquietos, nerviosos o incluso a la defensiva.

Es preciso que reconozcamos lo que desea transmitirnos con su “lenguaje corporal, puesto que habrá que ir adaptando el masaje a lo que el caballo siente.

Así los signos más habituales de temor son: cabeza alta, orejas hacia atrás, expresión de nervios, agitación de la cola, rápida respiración…mientras que transmitirá relajación y placer siempre que baje la cabeza, ladee las orejas, suspire…

Lo normal es que, tras unas pocas sesiones, el caballo termine por aceptar la actividad del masajista, disfrutando del momento del masaje. A pesar de eso, podemos encontrarnos con ejemplares que no sean capaces de aceptar el masaje, lo cual suele venir motivado por tres causas principales:

Antecedentes traumáticos: malos tratos, que le hagan reticente al contacto con el hombre.

Accidentes: que hayan lesionado la zona.

Timidez ante el contacto: suele venir motivada simplemente porque el hombre no les ha prestado la suficiente atención, por lo que nunca han tenido relación con el ser humano y se cohíben ante su presencia.

De cualquier manera y sobre todo en los primeros masajes, convendrá acercarse con suavidad al animal, hablándole de manera tranquilizadora.

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CUÁNDO REALIZAR UN MASAJE

Existen  determinadas  situaciones  en  las  que  el  uso  del masaje  resulta  especialmente recomendable.

Considérelo  siempre  que  observe algunos  de  los  siguientes puntos:

  • El caballo corcovea.
  • Se queja de dolor en el lomo.
  • Animal que muestra síntomas de clara timidez (el masaje le ayudará sin duda a abrirse al mundo).
  • Cuando se resista al aseo.
  • Para dolores de cabeza o cuello.
  • Siempre que se muestre nervioso o tenso.
  • Cuando vaya a esquilarlos.
  • Para caballos que se muestran resistentes a la consulta veterinaria.
  • Si se muestra desganado o irritable.

Es enormemente útil para los caballos de competición, puesto que se ha demostrado que su nivel de concentración es mucho mayor tras el masaje.

Además de en todos estos casos, el masaje resultará ciertamente beneficioso siempre que exista enfermedad, puesto que relajará el estrés causado por dolor.

Y es igualmente bueno para los potrillos, puesto que les ayudará a tomar confianza ante su nueva situación.

Por otro lado, a la hora de dar un masaje a un caballo deberemos procurar escoger el momento de mayor receptividad del animal; asimismo deberemos enmarcarlo dentro de la actividad diaria del caballo, para que resulte lo más eficaz posible: tras la hora del baño, tras el trabajo, antes de dormir… son buenos momentos para este tipo de actividad; si bien todo dependerá de las características de cada caballo y de sus necesidades.

En cualquier caso, deberán ser tenidas en cuenta una serie de puntos:

Comprobar el estado de salud del caballo; resulta imprescindible asegurarnos de que no existen contraindicaciones antes de proceder con el masaje.

Nunca realizaremos un masaje a un caballo muy cojo que no haya recibido la visita de un veterinario, ni si tiene linfangitis o presenta un problema cutáneo…

Nunca se hará un masaje a un caballo cuya temperatura sea superior a 39ºC, puesto que esto supone fiebre y la fiebre siempre exige reposo absoluto.

Ante cualquier situación que podamos considerar “anormal”, consultaremos previamente al veterinario.

Nunca realizaremos un masaje a un caballo que se encuentre inmovilizado.

En caso de que exista una herida abierta o que se encuentre en fase de curación, podremos realizar el masaje en el resto del cuerpo.

Si existe un traumatismo grave, aplicaremos hielo en las primeras horas.

Deberemos establecer unos hábitos sobre los que se basará el trabajo. Debemos ser conscientes de que el caballo aprende por repetición y asociación, por lo que si asocia el masaje a un momento en concreto del día o a unas determinadas situaciones, lo estará esperando y por tanto lo aceptará mejor y se encontrará más predispuesto.

Por último, señalar que no existen reglas escritas sobre el tema de los horarios, todo dependerá de las características del animal que nadie mejor que el cuidador conoce.

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PRINCIPIOS BÁSICOS PARA LA REALIZACIÓN DE UN MASAJE

Si hay algo importante a la hora de dar un masaje es que cada movimiento y/o contacto que se realice deberá tener un propósito claramente preestablecido. Debemos tener claro que con el masaje lo que se busca es aliviar un síntoma o liberar una contractura, aumentando el calor y la circulación; en ningún caso debemos confundirlo con las caricias afectivas.

Por eso el masajista deberá estar totalmente centrado en el ejercicio que está realizando, pensando que cada una manipulación, cada estiramiento, cada flexión, deberá ser lo más eficiente posible.

A nivel general podemos diferenciar dos tipos de masajes:

Sedativo: con un ritmo lento y pausado, puesto que su objetivo es el de relajar al animal.  Debe realizarse con una presión suave.

Estimulante:realizados con mayor presión y con un ritmo más marcado, que permita estimular la zona.

Antes de realizar un masaje se deberán examinar los músculos, determinando dónde existen los desequilibrios; Si el objetivo es el de rehabilitar una zona, lo mejor será comenzar el masaje en el lugar más lejano a la lesión, de tal forma que evitemos cualquier reacción dolorosa que provoque que el caballo sienta mayor tensión.

El primer objetivo es conseguir que el animal se relaje, para que nos deje trabajar en la zona cercana a la lesión.

Tras varios masajes el caballo comenzará a sentir conciencia de sí mismo y aprenderá las reacciones habituales, pero también sabrá diferenciar claramente los beneficios que obtiene cómo es capaz de utilizar su cuerpo y sus músculos de otra manera.

Esto llega a conseguirse debido a que el masaje produce estímulos en un nivel de la corteza cerebral y estos estímulos despiertan nuevas reacciones. Un masaje bien realizado produce liberación de endorfinas, sustancias responsables de la sensación de bienestar. De esta forma, el caballo supera la tecnicidad, por haber compensado un dolor determinado y descubre cómo aprovechar su capacidad locomotriz de la forma más eficaz.

Siempre resulta recomendable que el masaje sea dado por un fisioterapeuta que conozca a la perfección el estado del animal. Este fisioterapeuta deberá entrar en contacto sensible y profundo con el caballo, para que la terapia resulte efectiva. Y es que no basta con ser muy bueno a nivel técnico, puesto que es necesario meterse en el campo del animal, conocer su lenguaje corporal y psicología, para poder entender sus reacciones y saber darles una explicación.

Por ello para ser un buen fisioterapeuta, la técnica siempre debe ir unida a una gran sensibilidad y a unas buenas dosis de paciencia.

Debemos tener muy presente que aunque un animal presente una incapacidad física, ésta no es sinónimo de incapacidad mental. Por ello si somos capaces de estimular correctamente sus partes sanas, será capaz de aprender a utilizar sus articulaciones, tendones, músculos y columna de una manera mucho más inteligente.

Al igual que hace el hombre, el caballo levanta contra sus dolores una serie de corazas corporales de las que deberemos ayudarle a salir.

Tenga en cuenta que el fin del masaje es siempre la búsqueda del mayor bienestar para el animal.

 

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LOS EFECTOS DEL MASAJE

En nuestros días está considerado como una técnica alternativa a utilizar después de una lesión y efectivamente puede mejorar la recuperación del tejido lesionado; ahora bien, lo más importante es siempre utilizarlo como método preventivo, esto es, aplicarlo siempre antes de iniciar la sesión de trabajo.

El objetivo principal de un masaje es el de tratar las masas de tejido blando del cuerpo mediante diversas técnicas manuales.

Con el masaje previo se conseguirá preparar el cuerpo del caballo para el ejercicio posterior, mejorando así su rendimiento y evitando las lesiones.

Por supuesto, también deberá realizarse después del ejercicio, con el objetivo de reducir la fatiga muscular, garantizando una rápida vuelta a la normalidad.

En general podemos hablar de tres efectos principales del masaje:

Mecánico: favorece el paso de la sangre venosa cargada de sustancias residuales cuando se dirige hacia el centro del cuerpo. El masaje mejora de forma notable la circulación, permitiendo una buena aportación de nutrientes a los grupos musculares.

Con la eliminación de sustancias residuales de los músculos se mejora el estado general de salud.

Reflejo: efecto relajante. El deslizamiento de las manos por la superficie de la piel provoca impulsos en las pequeñas terminaciones nerviosas, impulsos que se convierten en señales que llegan al cerebro, provocando una relajación muscular local.

Estimulante: realizando ejercicios enérgicos con las manos se puede provocar la estimulación de determinadas zonas.

Además, con el masaje se consigue aumentar la relación afectiva establecida con el caballo (sobre todo si éste es joven), el cual aprenderá a relajarse, aceptando cada vez mejor las instrucciones dadas por el masajista.

Ahora bien, debemos tener bien claro que el masaje nunca puede sustituir al ejercicio, por sí mismo no sirve para desarrollar la fuerza muscular.

Además debe considerarse al masaje como una de las mejores técnicas de diagnóstico que existen, puesto que con él podremos detectar irregularidades en el animal mucho antes de que éstas sean plenamente visibles. Para ello debemos ser capaces de notar con precisión lo que palpamos con nuestras manos, lo que exige un pleno conocimiento de las zonas sobre las que se trabaja, así como del método de trabajo.

Algo que sólo se consigue con la experiencia.

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El masaje es un sistema terapéutico natural. Aporta gran cantidad de beneficios al animal.

Reduce  la  tensión  muscular  ayuda,  entre otras  cosas,  previene los  desgarros,  aumenta  la circulación,  relaja la zona…   en definitiva es un método más que eficaz para evitar la aparición de  lesiones.

Pero no sólo eso, el masaje es también una de las mejores formas que tenemos para establecer un estrecho vínculo persona/animal.

En esta nueva sección aprenderemos cómo dar diferentes masajes a nuestro animal.

Contenido:    

BENEFICIOS DEL MASAJE
LOS EFECTOS DEL MASAJE
PRINCIPIOS BÁSICOS PARA LA REALIZACIÓN DE UN MASAJE
CUÁNDO REALIZAR UN MASAJE
LA DURACIÓN DEL MASAJE
LAS RESPUESTAS DEL CABALLO ANTE EL MASAJE
PRINCIPIOS GENERALES PARA DAR UN BUEN MASAJE
CONSEJOS GENERALES PARA LA REALIZACIÓN DE UN MASAJE
LOS MOVIMIENTOS
GOLPETEOS
LA IMPOSICIÓN DE MANOS
RESUMEN

 

BENEFICIOS DEL MASAJE

La función principal del masaje es la de preparar al músculo y a las articulaciones para el posterior esfuerzo, consiguiendo que éstas funcionen en completo rendimiento.

Y es que, aunque el masaje se realice para una zona en particular, con seguridad afectará a todo el cuerpo del animal.

Debemos tener en cuenta que un masaje siempre supone una relajación y un animal que se encuentre relajado siempre estará más tranquilo y consecuentemente más preparado para aprender.

Una preparación tanto mental como física, puesto que los músculos también podrán ser utilizados con mayor eficacia y sin el constante temor a que resulten dañados.

Podremos observar como el caballo salta y corre mejor y eso se fundamentará en el hecho de que su musculatura estará caliente y relajada, lo que le hará confiar más en sus propias capacidades; efectivamente, confiará más y mejor en su capacidad motriz y estará mejor equilibrado. Podrá pasar por encima del miedo, la tensión y el dolor.

La relajación conlleva un estado anímico mucho más equilibrado y saludable; por tanto más abierto al exterior, más proclive a relacionarse.

Además el uso del masaje reducirá notablemente la necesidad de medicamentos, puesto que sirve igualmente para aliviar el dolor.

Pero sumados a todos estos beneficios físicos para el caballo; existe otro punto que se verá igualmente recompensado: la relación entre el caballo y el jinete.

El contacto que exige la realización de cualquier masaje conlleva el establecimiento de un vínculo entre la persona que lo realiza y el animal, generándose un clima de confianza que hace que el caballo responda mucho mejor a cualquier tipo de tratamiento.

Por supuesto la persona que realice el masaje (el fisioterapeuta o en su caso un jinete experimentado) deberá conocer a la perfección la situación del animal, de tal manera que el masaje se integre dentro del tratamiento curativo que esté recibiendo.

Gracias a un masaje podemos llegar a determinar dónde existe la tensión, el miedo al contacto, el dolor o la lesión; que en cualquier caso siempre supondrá una limitación para el funcionamiento correcto del caballo.

En general, podemos listar los siguientes beneficios del masaje:

Mejora la circulación.
Disminuye la tensión.
Mejora el tono muscular.
Alivia la congestión.
Aumenta el número de glóbulos rojos.
Ayuda a la eliminación de toxinas.
Relaja los espasmos musculares.
Ayuda a devolver sangre venosa al corazón.
Aumenta los nutrientes en los tejidos.
Aumenta el suministro de sangre y nutrientes a los músculos.
Aumenta la capacidad de crear el mejor de los vínculos entre el caballo y el jinete.

 

 

 

 

 

 

 

 

Distribución natural de la energía y presión ejercida por el andar del animal.

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Este estudio presenta la primera evidencia de las habilidades de los caballos para discriminar espontáneamente entre expresiones faciales humanas positivas (felices) y negativas (enojadas) en fotografías. Estos resultados mostraron que las caras enojadas indujeron respuestas indicativas de una comprensión funcional de los estímulos: los caballos mostraron un sesgo de izquierda-mirada (una lateralización generalmente asociada con estímulos percibidos como negativos) y un aumento más rápido de la frecuencia cardíaca (FC) hacia estas fotografías.

Tales respuestas lateralizadas hacia la emoción humana han sido previamente documentadas solamente en perros, y los efectos de las expresiones faciales en la HR no se han demostrado en ningún estudio heterospecífico. Junto con las ideas que estos hallazgos proporcionan en la comunicación interespecífica, plantean interesantes preguntas acerca de la generalidad y adaptabilidad de la expresión emocional y la percepción entre especies.

 

1. Antecedentes

En muchas especies sociales, las emociones proporcionan valiosa información social y ambiental y es probable que desempeñen un papel clave para facilitar la cohesión y el funcionamiento del grupo.

Dado que la observación de la emoción positiva provoca el comportamiento de acercamiento hacia estímulos gratificantes, mientras que las emociones negativas promueven la evitación de posibles amenazas, la capacidad de respuesta a la emoción en otros es potencialmente altamente adaptativa.

La percepción de la emoción entre especies puede ser un reto donde la variación morfológica considerable divide el emisor y el receptor. Hasta la fecha, se ha encontrado que varias especies reconocen las expresiones emocionales humanas cuando se les presenta el conjunto completo de señales corporales, o después del entrenamiento para que se adapten específicamente a rasgos faciales asociados con emociones particulares.

Sin embargo, la medida en que las expresiones faciales pueden ser discernidas espontáneamente a través de las barreras de las especies ha recibido sorprendentemente poca atención.

Se ha realizado pruebas funcionalmente relevantes para explorar esto directamente, en un paradigma que nos permite evaluar tanto los mecanismos cognitivos y fisiológicos subyacentes involucrados.

La aparición de respuestas lateralizadas puede proporcionar un medio importante para evaluar cómo las señales se procesan cognitivamente. La valencia emocional percibida de los estímulos puede determinarse a través de sesgos hemisféricos, generalmente con especialización hemisférica derecha para procesar estímulos negativamente validados incluyendo encuentros agonísticos.

En consecuencia, también se ha informado de la especialización hemisférica izquierda para estímulos ambientales positivos, pero hay evidencia contradictoria sobre la lateralización de respuestas a situaciones sociales positivas.

La percepción lateralizada de las señales faciales heterospecíficas a la emoción sólo ha sido documentada en perros, donde las expresiones faciales humanas “enojadas” se ven con un sesgo de izquierda-mirada, aunque no se ve sesgos de mirada hacia expresiones faciales felices. Además, las medidas de la frecuencia cardiaca (FC) tienen el potencial de proporcionar ideas objetivas sobre la percepción de un animal de los estímulos externos. En los caballos, HR se correlaciona con los índices de comportamiento del estrés y fluctúa de acuerdo con el estrés del entrenador, lo que demuestra una potencial sensibilidad fisiológica a los afectados humanos.

Los caballos son un modelo ideal para la investigación de la comunicación interespecífica de la emoción, ya que son capaces de producir expresiones faciales complejas y percibirlas en especifico , así como ser sensible a las señales humanas, incluyendo señales faciales.

Además, las medidas de lateralización son particularmente apropiadas para los caballos dado sus ojos colocados lateralmente y su tendencia hacia los comportamientos lateralizados. Este estudio examina si los caballos discriminan espontáneamente y responden apropiadamente a expresiones faciales humanas positivas (felices) y negativas (enojadas). A cada caballo se le mostraron dos fotografías -una feliz y otra enojada- a lo largo de dos ensayos, mientras que se midieron sus respuestas conductuales y fisiológicas (HR).

Se esperaba que los estímulos negativos inducirían un comportamiento de evitación y un sesgo de la mirada de la izquierda, mientras que los estímulos positivos inducirían un comportamiento de aproximación y un sesgo de la mirada derecha o ningún sesgo. Además, se esperaba que los HRs de los caballos fueran más altos, para aumentar más rápido y requerir períodos de recuperación más largos en respuesta a estímulos negativos.

2. Material y métodos

Los caballos fueron reclutados en cinco caballerizas de Sussex y Surrey, Reino Unido, entre abril de 2014 y febrero de 2015.

La muestra final contenía 28 caballos en los análisis de comportamiento (21 caballos, siete yeguas, de 4 a 23 años, M = 15,46, sd = 5.25), con un subconjunto de 17 en los análisis de HR principales y 15 en los análisis de recuperación de HR.

Los estímulos eran fotografías de color laminadas de alta calidad de A3 (42 × 29,7 cm) de dos modelos montados en una cartulina A1, cada uno con una imagen positiva (feliz) y otra negativa ( figura 1a ). Las expresiones faciales fueron validadas utilizando descripciones del Sistema de Codificación de Acción Facial (FACS).

 

a ) Estímulos (L-R, positivos, negativos); (E1 = experimentador 1 que sostiene el caballo mientras se aleja del estímulo, E2 = experimentador 2 detrás del tablero, sosteniendo el estímulo, los triángulos representan las cámaras). Vea el material suplementario electrónico para la fotografía del montaje. (Versión en color en color.)

Los ensayos fueron conducidos en establos por un equipo de experimentadores.

En primer lugar, el experimentador 1 mantuvo el caballo sobre una cuerda de plomo suelta durante 4 minutos para obtener medidas de FC de línea de base, luego movió al caballo en su posición y esperó hasta que la FC volviera a la línea de base. El experimento 2 entró entonces en el establo y presentó los estímulos fotográficos en el campo de visión binocular del caballo.

La parte superior de la tabla se mantuvo a la altura de la marchita para estandarizar la colocación de los estímulos. Los estímulos se mantuvieron a 1 m de la nariz del caballo durante 10 s, luego se movieron hacia delante en 10 cm y se mantuvieron durante 10 s, luego volvieron a la posición original y se mantuvieron durante 10 s finales ( figura 1 b ).

Las mediciones de HR abarcaron el período de prueba más aproximadamente 5 s antes y después de la presentación del estímulo.

Durante las presentaciones, el experimentador 1 se colocó en el hombro izquierdo del caballo, lejos del estímulo, con el caballo sostenido en una cuerda de plomo suelta de 1,5 m (permitiendo el libre movimiento dentro de esta longitud) mientras que el experimentador 2 se agazapaba detrás del tablero de estímulos. Se controló la FC durante 4 minutos finales para evaluar las tasas de recuperación.

Cada caballo vio expresiones tanto positivas como negativas del modelo 1 o del modelo 2 con al menos dos meses de diferencia, contrapesadas igualmente por la emoción y el modelo. La HR se midió con un monitor Polar Equine ® RS800CX y se registraron ensayos con las videocámaras digitales Panasonic HC-X900 y HC-V720.

Las respuestas de comportamiento (duraciones de búsqueda, duración de aproximación y evitación y ocurrencias de comportamientos relacionados con el estrés: consulte el material complementario electrónico, tabla SI) fueron codificadas a ciegas a partir de videos en formato .mov en un Macbook Pro usando Sportscode Gamebreaker Plus ® 7.5.5 ( www.sportstec.com ).

Los experimentadores fueron ciegos al estímulo en el 82% de los ensayos y los análisis no mostraron diferencias en las respuestas de los sujetos de acuerdo a este factor. Diez de los 56 vídeos fueron codificados por AS y KG y se encontró que eran confiables en o por encima de r = 0,85, p ≤ 0,002.

3. Resultados

(a) Respuestas conductuales

El número de caballos que giraron inicialmente a la izquierda oa la derecha para cada emoción se evaluó mediante pruebas binomiales de dos colas.

Para cada sujeto, se calculó un índice de lateralidad (LI) para el tiempo total de observación: LI = ( LR ) / ( L + M + R ), donde L , M y Rrepresentan la longitud de tiempo (s) , media y derecha, respectivamente. Las puntuaciones positivas indican un sesgo de la izquierda-mirada y las puntuaciones negativas un sesgo de la mirada derecha. Las desviaciones de la mirada binocular (nivel de probabilidad: 0) se midieron mediante pruebas t de una muestra (de dos colas).

Al ver estímulos negativos, más caballos parecían a la izquierda para su primer aspecto monocular que a la derecha ( n = 28, K = 20, p = 0.036). También hubo un sesgo de la izquierda-mirada en el tiempo de búsqueda total (índice de lateralidad) ( M = 0,23, sem = 0,07), t 27 = 3,49, p = 0,002. No hubo efectos de lateralidad en las respuestas a estímulos positivos ni en la primera mirada monocular ( n = 26, K = 16, p = 0,33), ni en el tiempo total de observación ( M = 0,09, sem = 0,063), t 27 = 1,48, p = 0,15 ( figura 2 ).

Figura 2.

( a ) Frecuencias de la primera mirada por emoción; ( b ) índice de lateralidad media por emoción (± 1 sem); ( c ) tiempo mediano empleado para alcanzar la FC máxima durante la prueba (IC ± 95%). No hubo diferencias significativas en la duración de las observaciones cuando se compararon directamente las valencias, t 27 = -1,49, p = 0,15 (prueba t de muestras pareadas, dos colas). p > 0,05, ** p > 0,01.

No hubo diferencias significativas en la duración del enfoque frente a estímulos negativos (positivo, Mdn = 0,48, IC ± 1,58, negativo, Mdn = 0,00, CI ± 1,27), z = -0,97, p = 0,33, ni en la duración de la evitación , Mdn = 2,9, CI ± 1,23, positivo, Mdn = 1,14, CI ± 1,38), z = -1,03, p = 0,30 (pruebas de Wilcoxon, de dos colas).

Sin embargo, el tiempo que pasó mirando a la izquierda se correlacionó positivamente con el tiempo que se pasó evitando, r = 0,37, p = 0,005, pero no el tiempo que pasó acercándose, r = -0,12, p = 0,37, -0,003, p = 0,99, ni aproximación, r = 0,16, p = 0,23 ( ρ de Spearman).

Se observaron más comportamientos relacionados con el estrés en comparación con los estímulos positivos; sin embargo, el número de incidencias fue relativamente pequeño y los análisis estadísticos carecían de energía.

(b) Frecuencia cardiaca

Desde el comienzo de la fase de prueba, los HRs de los caballos aumentaron significativamente más rápido cuando se expusieron a estímulos negativos (Mdn = 19,4, CI ± 6,50) en comparación con los estímulos positivos (Mdn = 32,1, CI ± 4,01), z = -2,20, p = 0,028 ( figura 2) , prueba de Wilcoxon, de dos colas).

Sin embargo, el cambio promedio de HR de los caballos entre la línea de base y la prueba, la HR máxima absoluta y el tiempo de recuperación no fueron significativamente afectados por la emoción (cambio de HR: z = -0.54, p = 0.59; HR máxima: z = -0.26; p = 0.80; tiempo de recuperación: z = -1,22, p = 0,22, pruebas de Wilcoxon de dos colas, véase la tabla electrónica de materiales suplementarios SIV). Por último, la diferencia de HR media entre la prueba y la línea de base se correlacionó positivamente con el índice de lateralidad, r = 0,34, p = 0,047 y tiempo de evitación, r = 0,58, p > 0,001 ( ρ de Spearman).

4. Discusión

Los resultados conductuales y fisiológicos aquí presentados apoyan la hipótesis de que los caballos son capaces de reconocer y responder de una manera funcionalmente relevante a las expresiones faciales heterospecíficas (humanas) de ira.

Los caballos demostraron polarización hemisférica derecha hacia estímulos enojados (preferentemente viendo imágenes con el ojo izquierdo), que se correlacionaron positivamente con la duración de la evitación y el aumento medio en la HR; Además, los caballos mostraron un aumento general más rápido de la FC a la ira en comparación con los estímulos felices.

También hubo tendencias no significativas para realizar más conductas relacionadas con el estrés hacia estímulos enojados. Estos hallazgos plantean preguntas interesantes sobre la naturaleza del reconocimiento de la expresión emocional, incluyendo los roles relativos del aprendizaje y las habilidades innatas en su desarrollo.

Existen numerosas explicaciones posibles para la aparición de las habilidades de los caballos para discriminar las expresiones faciales humanas particulares.

Los caballos pueden haber adaptado una capacidad preexistente (ancestral) para responder apropiadamente a las expresiones emocionales negativas de los congéneres y, a través de su coevolución con los humanos, transfirieron esta habilidad a una especie morfológicamente diferente.

Alternativamente, los individuos pueden tener que aprender a interpretar las expresiones humanas durante su experiencia de vida con los seres humanos.

En apoyo de este último argumento, la familiaridad se encuentra ser un factor significativo en el reconocimiento de los perros de las expresiones humanas; se desempeñan mejor cuando se enfrentan con sus dueños o con personas del mismo sexo que sus dueños, lo que sugiere que la experiencia de vida tiene un papel importante en la formación de esta capacidad. Para elucidar los mecanismos evolutivos y ontogenéticos involucrados, las respuestas de las especies y los individuos con diferentes grados de exposición humana deben ser comparados.

El sesgo hemisférico derecho de los caballos hacia las expresiones faciales negativas del hombre se esperaba sobre la base de la literatura anterior  y también se observa en perros.

Sin embargo, la falta de una respuesta lateralizada a las expresiones positivas en nuestro estudio es más difícil de interpretar. Esto también se observa en los perros y puede ser porque los estímulos positivos son menos evidentes.

El reconocimiento de los estímulos negativos tiene una relevancia funcional particular, ya que permite a los individuos anticipar posibles consecuencias negativas (por ejemplo, manipulación brusca, castigo).

Alternativamente, en este estudio, los caballos pueden no percibir los estímulos como abiertamente positivos debido a la falta de familiaridad de los seres humanos representados en los estímulos y de la puesta en marcha experimental.

También es notable que en nuestros experimentos, los estímulos fotográficos eran de dos machos desconocidos. La generalidad de nuestros hallazgos podría ser investigada más a fondo a través de estudios futuros sobre los efectos particulares de la identidad, la familiaridad, la edad y el género sobre las habilidades para discriminar una gama de expresiones emocionales.

5. Conclusión

Aquí presentamos la primera evidencia de la habilidad de los caballos de discriminar espontáneamente, tanto de manera conductual como fisiológica, entre expresiones faciales humanas positivas y negativas, y la primera evidencia de expresiones faciales heterospecíficas de emoción que afectan a la HR de una especie.

Esto plantea preguntas intrigantes acerca de la flexibilidad y adaptabilidad de la percepción emocional en este contexto, el rol potencial de la experiencia y la posibilidad de una capacidad generalizable, conservada y extendida para leer señales emocionales a través de las especies.

Ética

Esta investigación se adhiere a las directrices de la Asociación para el Estudio de Comportamiento Animal (ASAB) y fue aprobada por el Comité de Revisión Ética de la Universidad de Sussex (ERC), número de referencia: Non-ASPA 3-January 14. Se obtuvo el consentimiento por escrito de ambos modelos presentados en los estímulos ( figura 1a ).

No hubo diferencias significativas en la duración del enfoque frente a estímulos negativos (positivo, Mdn = 0,48, IC ± 1,58, negativo, Mdn = 0,00, CI ± 1,27), z = -0,97, p = 0,33, ni en la duración de la evitación , Mdn = 2,9, CI ± 1,23, positivo, Mdn = 1,14, CI ± 1,38), z = -1,03, p = 0,30 (pruebas de Wilcoxon, de dos colas). Sin embargo, el tiempo que pasó mirando a la izquierda se correlacionó positivamente con el tiempo que se pasó evitando, r = 0,37, p = 0,005, pero no el tiempo que pasó acercándose, r = -0,12, p = 0,37, -0,003, p = 0,99, ni aproximación, r = 0,16, p = 0,23 ( ρ de Spearman).

Estudia Realizado por la Universidad de Sussex (ERC) 

 

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Revisar la temperatura del caballo

Debes utilizar un termómetro de veterinario de 15 cm (6 pulgadas) y sacudirlo hasta que marque 35 °C (95 °F). Pon un poco de vaselina en un extremo del termómetro y sujeta el otro lado con un pedazo de tela. Párate a un lado de la cola de tu caballo e inserta el termómetro en su recto. Deja pasar 2 o 3 minutos, sácalo y revisa la temperatura.

    • La temperatura normal de un caballo adulto y sano es de 37-38 °C (99-101 °F). Para un potro no debe ser más alta que 37,5- 38,9 °C (99.5-102 °F).
    • Un cambio de temperatura de 1-3 grados no es de gran importancia, pero si la temperatura del caballo aumenta más de 4 grados puede que haya un problema, recuerda que el clima cálido o el ejercicio también pueden ser la causa del aumento de temperatura en el caballo.

Si la temperatura fuera inferior a la normal su posible causa podría ser hipotermia, o shock.

Si la temperatura fuera superior a la normal podría existir una posible infección,  insolación, o ejercicio muscular.

Toma el pulso de tu caballo

La manera más sencilla de revisar el pulso de un caballo es con un estetoscopio.

Sujeta el estetoscopio en el pecho del caballo, justo atrás del codo izquierdo. Cada sonido “lup-dup” significa una pulsación; cuenta las pulsaciones que escuches en un minuto.

Un caballo saludable, en descanso, tiene entre 35-42 latidos por minuto.

Un número muy por encima o muy por debajo de esto, puede indicar un problema de salud.

Inferior a la normal => Buena constitución, problema cardíaco, intoxicación, hipotermia, shock.

Superior a la normal => Ejercicio, dolor, fiebre, insolación, shock, problema cardíaco,

Asegúrate que la respiración de tu caballo no está desincronizada.

Observa su caja torácica y cuenta cuantas veces se expande en el transcurso de un minuto. Otra manera seria poner los dedos de nuestra mano en la cara inferior del carrillo para localizar la arteria facial que cruza por debajo de la quijada (izquierda) una vez localizada presionar suavemente sobre la misma y contar el número de latidos en 15 segundos luego multiplicarlo por 4 para así saber los latidos por minuto. Un caballo saludable tendrá una frecuencia respiratoria de 10-15 respiraciones por minuto.

    • Si tu caballo se ha ejercitado recientemente, o si se encuentra en un clima cálido o húmedo, si está embarazada o si es muy viejo, puede presentar una respiración agitada, sin que esto signifique que está enfermo.

Si las inspiraciones fueran inferiores a las normales su posible causa seria => constitución atletica, hipotermia, shock, efecto de fármacos.

Si las inspiraciones fueran superiores a las normales su posible causa seria => Ejercicio, dolor, fiebre, insolación, desequilibrio hidroelectrolítico, shock, infección respiratoria.

Comprueba la hidratación de tu caballo

Debes revisar los niveles de hidratación de tu caballo especialmente cuando hace calor, si tu caballo ha estado trabajando mucho o si estás preocupado por su salud.

Pellizca ligeramente un poco de la piel del caballo, ya sea en el pecho o el hombro. Si tu caballo está bien hidratado, la piel regresará a su estado normal en menos de un segundo. Si el animal está ligeramente deshidratado, tomará 2 a 4 segundos. Una deshidratación severa se notará si la piel toma 5-10 segundos en volver a su estado normal.

signos vitales3

Revisa el color de sus encías y la rapidez en de llenado capilar

Si te preocupa que tu caballo esté sufriendo una reacción tóxica, shock o deshidratación severa, revisa sus encías. Levanta el labio superior y aplica presión con tu dedo en un punto de su encía y espera a que se ponga blanca. Después, quita tu dedo y cuenta cuánto tiempo le toma regresar a su color rosa natural. Un caballo sano tendrá el color de vuelta en 1 o 2 segundos. Siendo el color normal entre pálido y rosa chicle.

    • Si toma más de 3-4 segundos, es probable que tu caballo esté enfermo y debas llamar a un veterinario.
    • Si las encías están rojas en lugar de rosas, tu caballo puede haber ingerido una sustancia tóxica.
    • Si las encías tienen un color blanco alrededor, tu caballo puede haber tenido una pérdida de sangre o puede estar en shock.

Si las encías están de un color azul, debes llamar a un veterinario inmediatamente, pues esto es señal de que el caballo está muy enfermo.

Si el TCR es más rápido de lo normal significa que el caballo tiene la tensión arterial alta, probablemente debido a la realización de ejercicio o nerviosismo o ansiedad.

Si el TCR es lento, puede ser indicativo de enfermedad, intoxicación o shock.

Si la encias son de color blanquecino puede ser indicativo de anemia o shock.

Encias de color rosa oscuro pueden ser indicativas de enfermedad, intoxicación, shock o puede ser normal si el caballo acaba de hacer ejercicio.

Si las encías están en rojo oscuro, azul o de un color tirando a marrón puede ser indicativo de intoxicación o shock

signos vitales2

 

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