Editorial

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A la gente nos gusta sentir miedo cuando nos sentimos seguros.

Los seres humanos compartimos tres miedos. Tememos a lo desconocido, a la muerte y a la soledad impuesta.

El cine de terror se basa en estos tres conceptos. La muerte del protagonista, el lugar donde se desarrolla y el sentimiento de soledad. Estas películas están hechas para excitarnos, son pura adrenalina. Los amantes de estas películas segregan tanta adrenalina como la gente que se tira por un puente, en paracaídas, o subiéndose a una montaña rusa. Además, son una buena terapia para desensibilizar la ansiedad, miedos exagerados o cualquier fobia. Es una terapia de exposición con prevención de respuesta.

El motivo del placer surge de la capacidad de predecir un poco el relato. Hace que empatices con el protagonista y al mismo tiempo, que odies al malo. Te hace trabajar la imaginación, buscando alternativas a su conducta. Te dices – “No, no vayas por ahí o no hagas esto, mejor haz aquello” -.

 – El miedo: puede ser innato o adquirido y se adquiere por condicionamiento clásico o por aprendizaje vicario (viendo la conducta de otros). Asociamos una situación u objeto con malestar. También tenemos el miedo real y el irreal. Su mala gestión conduce a la ansiedad. Se podría resumir como, el miedo al miedo. Tengo miedo a pasarlo mal, me anticipo a lo que pasará y mi organismo se pone a la defensiva.

En una película de terror o suspense, tenemos miedo a lo que le pasará al actor, no a lo que le está pasando, (capacidad de anticipar, me pongo en su piel). Además, es una de las emociones básicas de nuestro repertorio. Junto con el asco, alegría, sorpresa, ira y tristeza. Nos mantiene alerta, se encarga de nuestra supervivencia. Sin miedo, nos volveríamos temerarios y moriríamos a los pocos días de nacer. El miedo provoca respuestas parecidas al estrés: atacas, huyes o te paralizas. Pero hay que decir que todas las emociones son positivas, el miedo también. El problema viene cuando no lo sabemos gestionar o identificar.

– El miedo real: aquí te juegas la vida. Estás en peligro. Es adaptativo.

– El miedo irreal: está fundamentado en el catastrofismo y en la imaginación. Proviene de tus pensamientos y te crean angustia e inseguridad, porque no sabes lo que pasará. Te crea incertidumbre. Es NO adaptativo.

Para entender mejor lo que estoy escribiendo, te lo explicaré desde la biología. Te voy a mencionar el sistema límbico. Se encarga de gestionar las respuestas emocionales y fisiológicas. Es decir, procesa las emociones y regula la conducta. Está relacionado con la supervivencia de uno mismo. Según lo que interpreta, así se comporta. Se le conoce como el cerebro emocional. También es más sensible a los gestos e intenciones que a las palabras bonitas. Nos hace imaginar, interpretar, y sentir las emociones. Distingue entre lo que es agradable y lo que no lo es.

Hay que decir que el cerebro se divide en tres subcerebros: el reptiliano, que es la parte más antígua del cerebro. Luego le sigue este, el emocional y el tercero, que es el racional. También denominado neocortex. Es el que razona las situaciones, procesa las emociones y les da un sentido de peligro o no. El sistema límbico está compuesto por un conjunto de estructuras como la amígdala, el hipocampo, el tálamo, el hipotálamo, y otras más. En este caso sólo tocaremos dos, el hipocampo y la amígdala.

– Hipocampo: se encarga de almacenar la información a largo plazo. Todo lo que vamos aprendiendo se va introduciendo aquí. Su relación con las emociones es esencial ya que recordamos mejor los sucesos que tienen un vínculo emocional fuerte, ya sea bueno o malo. También explica por qué asociamos una música en concreto con una escena o situación. Esto explica por qué antes de los 4 años, apenas tenemos recuerdos. Porque hasta esta edad todavía no está desarrollado del todo. También influye en la memoria asociativa. Esto es, cuando no entiendo algo en una situación concreta, busco en la información que ya poseo, para crear nuevas asociaciones y darle un sentido. Transformo lo desconocido en conocido. Cuando te lesionas esta zona, eres incapaz de generar nuevos recuerdos, pero sin dañar a los que ya tienes (amnesia anterógrada).

– Amígdala: mantiene el equilibrio fisiológico del organismo, regula la temperatura interna del cuerpo, equilibra la presión sanguínea, el ritmo cardíaco y el nivel de azúcar. Es la encargada de gestionar las emociones. En ella se almacenan las emociones básicas que he mencionado anteriormente. Hay un estudio donde se inhabilita la amígdala a unos monos y estos al ver una serpiente, como no sienten miedo, no se alejan y la serpiente les acaba picando. Sin embargo, en otro estudio, a otros monos se les estimula y aunque no haya nada ningún peligro, se comportan como si estuvieran acorralados. Están en señal de alarma. Esto es lo que vendría a ser la ansiedad. El miedo irreal. También, es la encargada de que actuemos por reflejos, sin pensar. Por simple supervivencia. Primero sentimos y luego pensamos, porque toda la información pasa primero por ella y posteriormente accede a la corteza cerebral. (Raciocinio).

– La importancia del sonido: crea el ambiente, le da un sentido a lo que vemos. Experimentamos emociones como el miedo, la rabia, la alegría, etc. Anticipa la aparición de otra escena, ya te imaginas lo que pasará. Luego, también el silencio tiene su parte. Este habla por sí mismo, hace que interpretemos los gestos corporales y faciales de los actores. Esto crea angustia o miedo. Muchas veces por no decir siempre, asociamos una canción o un sonido con una película. El cerebro no distingue entre lo que es real y lo que no lo es. Esto es muy bueno porque se le puede engañar y hacer que manifieste emociones de hambre, tristeza, alegría, etc. Es lo que se viene a ser la capacidad de manipulación. Ves un anuncio de comida o bebida y te entra hambre o sed.

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Definición: sujeto que te perturba emocionalmente, te transmite su malestar con quejas y chismes. Es cruel, despiadado, mentiroso y controlador, eres su marioneta. No le importas lo más mínimo. Siempre quiere ser el centro de atención y se inventará cualquier historia para conseguirlo. Es psicópata y narcisista, está convencido de que sus virtudes son mejores que las tuyas y sus dolencias, son peores. Con esta descripción quiero que entiendas que alguien puede ser tóxico para ti pero, no para mí, y viceversa.

Las personas tóxicas son peligrosas. Se pasan el tiempo criticando a unos y a otros. Si están contigo, critican a los demás y cuando tú no estás, te critican a ti. Todavía peor, cuando están entre ellas y una se va, también la critican. Les gusta hacer el mal. No conocen otro modo de expresar sus emociones.

Viven cómodamente y sin tomar riesgos, no quieren esforzarse. Tampoco tienen ni disciplina, ni determinación. Se conforman con lo que tienen, aunque no les satisfaga. Se quejan todo el tiempo pero no hacen nada por cambiar la situación. Son envidiosas, mentirosas y vagas. Al sentirse inferiores a los demás, han de criticarlos y así rebajarlos, para sentir que están por encima. Hagas lo que hagas, lo van a menospreciar. Van a infravalorar tus logros y exagerar tus fracasos. Te vas a enterar de cosas que todavía no has hecho y con el paso del tiempo, si no te alejas de ellas, te autodestruirás. Tú mismo vas a machacarte.Te sentirás inútil e incapaz de hacer nada bien. Empezarás con el efecto Pigmalión y acabarás con la indefensión aprendida.

– Efecto Pigmalión “profecía autocumplida”: te comportarás según creas que  los demás esperan de ti. Si crees que piensan que eres torpe o inútil, así te comportarás.

– Indefensión aprendida: has aprendido que aunque te defiendas de sus ataques, siempre acaban venciendo y que no tiene sentido invertir ni tiempo, ni esfuerzo. Seguramente, en algún momento intentaste defenderte y no surgió efecto. Has generalizado esa situación y das por hecho que siempre será igual. No tienes en cuenta que las circunstancias cambian.

Estas personas se comparan constantemente con todos, sólo para recalcar que son mejores que ellos. Te intentan desmotivar en todo lo que emprendes. Aunque a veces no lo digan con palabras, su cuerpo no lo puede disimular. Sus gestos y miradas lo están afirmando, son el reflejo de su maldad. Te juzgan diciéndote que son sinceras y que es por tu bien, pero curiosamente, sólo se fijan en tus defectos.

Es difícil alejarse de ellas, están por todas partes. Pueden ser tus padres, familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc. Suelen creer que los cuidados que recibieron durante la infancia fueron insuficientes y para compensarlo, buscan incesantemente más atención de los demás en su etapa adulta. Esta la consiguen manipulando a los demás, lo cual les deja un gran vacío interior. Se sienten frustradas y abandonadas y esa sensación les lleva a un comportamiento desesperado e impulsivo. Por eso, haz siempre lo que te plazca y te haga sentir bien. Si te equivocas, al menos habrás disfrutado.

El perfil de este sujeto tiene dos características: es envidioso y vago, en consecuencia tiene baja autoestima. Entonces para superar esa barrera, te hará sentir culpable de sus males. Cuando nacemos todos somos o negativos u optimistas pero con las circunstancias de la vida, hay gente que se vuelve tóxica. – ¿Por qué? – como he dicho antes, es vago y lo quiere todo hecho, como tiene baja autoestima, se siente inferior a los demás y cree que si posee lo que el otro tiene, se sentirá mejor, de ahí la envidia. Esta no te deja disfrutar de lo que tienes, siempre te sabe a poco. Con lo cual, siempre quieres más. Además, va de víctima. Sus dos frases favoritas son:

1- Pobre de mí, – ¿qué voy a hacer? – el mundo es injusto, todo me pasa a mí.

2- Tú ganas bien y yo apenas tengo para pasar el mes.

– En algún momento todos podemos ser tóxicos, ¿cómo saber si eres tóxico?

Cuando le envidias algo a alguien, ¿qué piensas? “Deseo lo que tiene el otro y utilizo esa energía para superarme y conseguirlo pero sin dañarlo a él. Es decir, lo hago por mí, para estar mejor. O por el contrario, le deseo lo peor y lo critico para hundirlo”.

Expongo los tres ámbitos donde más nos suelen perjudicar: el trabajo, la pareja y los amigos.

– Trabajo: chismes, críticas y rencores. Se forman grupos para aíslarte y los cargos son a dedo. Se premia más el amiguismo que la competencia de la persona. Por muy competente que seas o por muchos estudios que tengas, si no eres amigo del superior, no tienes nada que hacer.

– Pareja: te aísla socialmente, te separa de tu entorno y destruye tu autoconfianza. Te vuelve sumiso a sus exigencias. Lo hace de forma consciente y tú cedes inconscientemente. Todo empieza por no discutir, vas cediendo y cuando te das cuenta, te tiene atrapado en la soledad. Dependes de ella para hacer cualquier cosa y tomar cualquier decisión. Tu círculo de amigos y familiares ha desaparecido.

– Amigos: el interesado/a. Sólo te llama para pedirte dinero o cuando está aburrido/a. En cuanto tiene pareja, desaparece. ¿Quién ha dejado dinero a alguien y cuántos lo habéis recuperado?

¿Cómo enfrentarse al sujeto?: primero hay que aceptarlo como es. No vamos a cambiarlo, no mezclemos el deseo con la realidad. No se pasa de ser malo a ser bueno de la noche a la mañana. Nos enfrentaremos de forma pasiva, con la indiferencia hacia sus comentarios (actitud de acero), me resbala lo que me digas. Lo que queremos es que nos deje en paz.

No olvides que el problema es suyo y tampoco sabes cuáles son sus intenciones. Muchas veces querrá sacarte información para luego girarla en tu contra.

1- Le damos la razón, nos compadecemos de él y además, exageramos la situación, somos irónicos, a un tóxico se le contesta con su misma medicina.

Le decimos: si, tienes razón – es verdad – qué mal está el mundo – pobre de ti y exageramos todavía más la situación.

Dejará de contarte sus penas y chismes porque se dirá, “cada vez que hablo con este, salgo peor”.

– Cuando te pida tu opinión, usa las 5 palabras mágicas: ¡ajá!, ya ves, ya te digo, tú verás, ¡sé tú mismo! 

 Estás dando tu opinión pero sin mojarte. Recuerda que no sabes cuál es su intención.

Las órdenes: no hay que decir ni que si, ni que no. Si dices de no, creas un conflicto y si dices que si, te estás creando una obligación.

Se dice: ya voy, ahora mismo, estoy llegando, etc. No te niegues, simplemente hazlo cuando a ti te vaya mejor.

 

Omar el Bachiri Psicólogo y Escritor

 

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El éxito es subjetivo, es conseguir los objetivos que me marco y ser consciente de ello. Porque muchas veces lo alcanzamos y no nos damos cuenta. Yo lo defino como ir consiguiendo los objetivos y saborearlos. Es decir, no menospreciarlos, en su momento fueron una fuente de alegría y motivación. Ahora, esto sólo será posible si le damos un valor emocional al tiempo que le dedicamos para alcanzarlo.

Me explico: cuando alcanzas una meta sin esfuerzo, no la valoras tanto, sin embargo, si te ha costado un esfuerzo, le das un valor añadido. Las horas sin dormir, la angustia, los nervios, etc.) Esta forma de pensar e interpretar la vida, viene condicionada por tu forma de ser. Si eres perfeccionista o ambicioso. Porque depende de cómo seas te ofrecerá estrés, ansiedad y depresión o por el contrario, te ofrecerá alegría y tranquilidad. El éxito es un arma de doble filo. Te proporcionará tranquilidad por haber conseguido lo que querías o ansiedad, porque podría haber sido mejor.

La perfección: me lleva a la baja autoestima porque veo que no consigo lo que me propongo o por lo menos, como yo quisiera que fuera. Esto me lleva a la frustración y pierdo autoconfianza. En consecuencia me vuelvo pesimista y abandono los objetivos. Con el paso del tiempo puedo caer en la medicación antidepresiva o el abuso de ansiolíticos. Para calmar mi ansiedad. Además, seguramente que adquiriré un TOC (trastorno obsesivo compulsivo). Lo voy a comprobar todo varias veces.

Ambicioso: Cuando me marco un reto, siempre me pregunto: ¿es realista y si no lo consigo, me voy a frustrar?

Lo que realmente importa, ya no es haber conseguido el objetivo marcado, sino, la persona en que nos hemos convertido durante el proceso. Adquieres cultura y otros conocimientos que antes desconocías. A lo mejor, no alcanzas aquello que te propusiste en un primer momento porque ahora tienes más conocimientos y otra forma de pensar. Quizás prefieras cambiar de idea e ir a por otra cosa. Pero mientras vas consiguiendo tus metas, las saboreas y nunca las menosprecias. No les restas valor. 

Frente al mismo problema interpretaremos la situación según nuestra forma de ser.

Si soy perfeccionista, me diré a mí mismo: tengo poca capacidad, no sé hacerlo y soy torpe. Con esta forma de pensar, te volverás rancio, amargado y estarás frustrado porque con todo el esfuerzo que has dedicado, nunca es lo suficiente bueno. Sin embargo, si soy ambicioso, me diré: tengo un problema con el objetivo. Exteriorizo el problema. No es mío. Pensaré: ¿Qué puedo hacer para encontrar una solución? Yo he hecho lo que debía. Convierto el fracaso en un reto.

Muchas veces no depende sólo de nosotros, vivimos en sociedad y eso quiere decir que hay más gente luchando por el mismo objetivo. Así que ojo, con no saborear el éxito y no darle su justo valor. El objetivo es tuyo y tú has marcado las pautas para conseguirlo. Es tu obra de arte, no la desprecies.

Aunque hayan pasado 30 años. Siendo ambicioso, esto nunca te pasará. Siempre estarás agradecido por lo que has conseguido. Te dejo un ejemplo para que entiendas mejor la frase “exteriorizar la culpa”

Ejemplo del carnet de coche: el examen era muy difícil pero sabía que si me esforzaba, tarde o temprano iba a aprobarlo. Porque eso sí que dependía de mí. Sin embargo, si durante el trayecto de mi casa al lugar del examen hay un accidente de tráfico y llego tarde y no puedo examinarme, ya no es culpa mía, porque no depende de mí. “Es externo a mi voluntad”

Otra diferencia entre ambos es que el perfeccionista, hasta que no lo tiene todo, no actúa. Sin embargo, el ambicioso, en cuanto tiene algo, ya se mueve.

Digamos que ambos tienen un jardín. El perfeccionista hasta que no lo tiene, no hace nada. sin embargo el ambicioso, ya ha comprado las herramientas y está pensando en cómo cortará el césped y cada cuándo regarlo.

Mucha gente piensa que el éxito es tener dinero, un buen trabajo, un cochazo. Pues bien, si para esa persona, ese es su significado y consigue acumular fortuna, hay que decir que sí, es exitosa. Como bien he dicho, el éxito es alcanzar tus objetivos.

Ahora bien, tu actitud es la que determinará el éxito. Por mucho dinero que tengas o vivas en un país rico o tengas una gran familia, si no tienes una buena actitud, no tienes nada que hacer.

– Definición de buena actitud: Tendencia a ver e interpretar lo que ocurre a nuestro alrededor de forma positiva o de una forma favorable. Se enfocan las situaciones como retos para afrontar y superar. 

– Esta actitud se divide en dos factores: la capacidad para gestionar la frustración y la constancia.

– Saber gestionar la frustración: influirá en mi autoconcepto: puede ser positivo o negativo. Es la opinión que tengo sobre mismo, cómo percibo mi forma de pensar, amar, sentir y de comportarme con los demás. Desempeña un rol importante en cómo enfrento las situaciones diarias. Me va a incitar a abandonar lo que empiezo o a seguir con ello.

– La constancia: influirá en la resiliencia. Esta es la capacidad que tenemos para recuperarnos después de una mala situación. La hemos superado y volvemos a estar como antes, si éramos una persona alegre, volvemos a ese mismo estado. No es ser inmune a los acontecimientos de la vida, como puede ser la muerte de un ser querido, una ruptura sentimental, una mala situación laboral, sino, que aceptas los reveses de la vida, no vas en contra de ellos. Lo que te ha pasado, te ha marcado pero no te condiciona.

Durante el camino al éxito habrán baches que superar y te dirás, paro aquí y lo dejo estar. Vas a empezar a buscar excusas para abandonar. Pero con una buena resiliencia, harás justo lo contrario. Buscarás motivos para seguir. Te preguntarás: ¿cómo me sentía cuando me propuse este reto? Me sentía bien, ¿verdad? Pues sigo hacia adelante. Además, sabía que no iba a ser fácil, entonces, ¿de qué me quejo? 

Para acabar, dejo un breve resumen de las diferencias entre ser perfeccionista y ser ambicioso: 

La persona perfeccionista: es una persona insegura, duda mucho de sí misma, de ahí que compruebe tantas veces lo que hace. Se marca unos retos demasiado altos y cuando no los alcanza, se juzga irrealmente. Se declina por los extremos. O esto es muy bueno o es muy malo. No tiene término medio. Para esta persona lo importante es llegar, de la forma que se propuso desde un principio. No es flexible. Sin embargo, la persona ambiciosa, nunca se juzga desde los extremos, se dirá: no está mal o podría ser mejor. Acepta la frustración y la usa como motor para superarse. Se marca retos realistas y sigue una ruta para alcanzarlos. Pero tiene la capacidad de amoldarse y de cambiar la ruta. Es flexible. Se dirá ¿por qué no pruebo esta forma de trabajar en vez de esta? Lo que importa es llegar, no cómo.

 

Omar el Bachiri Psicólogo y Escritor

 

 

 

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 – Ser feliz en el trabajo: no significa sentirme satisfecho con él ni que me guste, sino, que no me desagrade. Es muy importante tener en cuenta esta diferencia. Puedo pensar, tengo un trabajo que no me gusta pero me compensa. Ya sea por el sueldo, el horario, la ubicación, el ambiente laboral, etc.

– Definición de felicidad: sensación emocional de calma y de bienestar. Se consigue con la acumulación de experiencias agradables. Asimilando cada situación. Una persona que no es feliz en el trabajo, raramente lo será fuera. Somos un reflejo de cómo somos en casa. Además, nos pasamos más de una tercera parte del día en él. Aunque sean 8 horas, si contamos el tiempo del desplazamiento, vienen a ser unas 9h30 diarias que le dedicamos.

Para poder hablar sobre la felicidad, primero he de explicar qué son las emociones y sus funciones. Tanto de las positivas como de las negativas, ambas son necesarias para sobrevivir y disfrutar de la vida.

– Las negativas: digamos el miedo y la ansiedad, están relacionadas con la supervivencia. El miedo nos previene del peligro y la ansiedad nos mantiene en tensión hasta que superemos la situación. Estoy triste porque no estoy bien, quiero un cambio. Con estas dos emociones presentes, me motivaré para buscar una solución.

– Las positivas: digamos la alegría y el placer, su funciones son  que podamos disfrutar de las situaciones. Son las encargadas de que tengamos ganas de vivir, de hacer cosas y de pensar en un futuro mejor. Estas situaciones forman parte de los tres tiempos. Presente, pasado y futuro.

Del presente, se disfruta de lo que hemos conseguido (aquí y ahora). Del pasado, se disfruta de su recuerdo, de cuando nos planteamos conseguirlo y de cómo nos sentíamos en ese momento. Del futuro, tenemos la esperanza de mantenernos igual o mejor todavía.

De aquí nos llega estrés: cuando las emociones negativas superan a las positivas. Cuando la báscula se decanta más hacia el miedo. Me quedo sin recursos.

– Las tres maneras de hacer frente al estrés: huir, atacar o paralizarse.

Estas tres formas son ancestrales y universales para todos los animales del planeta. Cuando vivíamos en la selva y nos encontrábamos un león en frente, teníamos que decidir qué hacer. Aunque actualmente este peligro ya no existe, el instinto de supervivencia todavía persiste. Entonces, en el trabajo actuamos de la misma forma. Cuando tenemos un problema o la situación laboral no nos compensa, lo enfrentamos de las tres maneras mencionadas.

– Pido la cuenta: acabo con el problema de golpe (ataco).

– Defiendo mis derechos: actúo para mejorar la situación (ataco).

– No hago nada: me vuelvo sumiso y espero a que vayan pasando los días. Esperando y deseando que la situación se resuelva por sí misma (estoy huyendo o estoy paralizado).

Pues todo esto que acabo de explicarte se podría resumir en tener una actitud optimista o negativa.

– Actitud: es tu forma de hacer frente a las situaciones diarias. Tú decides si te afectan o no. En cada situación se debe procurar buscar sus ventajas. Es decir, fijarse más en los aspectos agradables que en los desagradables. Ten presente que no son las circunstancias las que te hacen sufrir, sino, como las interpretas. El valor emocional que les quieras dar (malo, muy malo, fatal, o no pasa nada. No es para tanto).

– Dejo esta metáfora como ejemplo: el mismo agua que oxida una barra de hierro, le saca brillo a una de acero. O también, el mismo agua que hierve un huevo, ablanda una patata. Como verás, la diferencia está en el material del que estás hecho.

Te explico esto para que entiendas que el lunes puede ser un buen día o un mal día, según cómo lo interpretes y lo que esperes de él. Aparte de esto, cuando alguien pide la cuenta en su trabajo, raramente lo hace por la labor que desempeña, sino, por el ambiente laboral que hay (la relación entre compañeros). De aquí la importancia de nuestra actitud.

– Ser negativo: sólo te espera quejarte y criticar a los compañeros. Con esta actitud ya tienes una ensalada de malestar diaria. Me quejo, te critico y aún me pregunto cómo puede ser que me vaya tan mal. Todo me pasa a mí, ¡el mundo es injusto!
– ventajas de ser optimista:
soy proactivo, me quejo sólo una vez y si la situación no cambia, actúo en consecuencia. Soy consciente de que todo depende de mi punto de vista. Cada mañana decido cómo me irá el día, no dejo que nadie ni ninguna situación me altere. Cuando lo doy por finalizado, dedico un rato a los problemas (1/2 hora). Siempre a la misma hora, no importa el lugar, pero si el momento.

Para poder disfrutar del trabajo y del tiempo que le dedicamos, debemos ser coherentes con nuestros pensamientos y conductas. Esto se consigue respondiendo a estas 4 preguntas:

1- ¿Por qué tengo este trabajo, que espero de él, dinero, tiempo libre, me gusta o por la seguridad económica que me aporta?

2- ¿Qué espero del ambiente laboral, hacer buenos compañeros? Y yo qué ofrezco, ¿criticas, quejas, malestar o alegría y buen rollo?

3- ¿Qué valor añadido aporto a la empresa? Es muy sencillo, sólo tienes aportar bienestar, porque una persona contenta y satisfecha trabaja mejor y factura más.

4- ¿Cómo enfrento el estrés rutinario? con el ocio que me proporciona el dinero ganado, con el ocio que me proporciona el tiempo libre, con el ocio que me da la seguridad económica o con el ocio que me da tener un trabajo que me gusta.

Como verás, el ocio es una parte fundamental para superar el estrés. Por eso insisto en que hay que ser coherente con los pensamientos y la conducta. Si quiero el trabajo por el dinero que gano, pero lo malgasto y no me queda para disfrutar del ocio. No es coherente. Si tengo el trabajo por el tiempo libre que me queda y me paso el día durmiendo o en el sofá, tampoco es coherente. Si tengo el trabajo soñado pero sólo hago que criticar a los compañeros y fomentar el mal rollo, acabaré amargo. Tampoco es coherente.

Dicho esto, si aun así, no eres feliz, el problema no es el trabajo, sino, tu manera de enfocarlo y las expectativas que tienes de él.

Omar el Bachiri Psicólogo y Escritor

 

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Las terapias asistidas con animales son técnicas en ejecutan con animales con fines terapéuticos, para ayudar a personas con algún tipo de discapacidad, problema de exclusión social o deterioro cognitivo.

Sin embargo, hay que diferenciar entre terapias asistidas con animales de compañía y las actividades asistidas con animales.

Mientras que las primeras necesitan un animal entrenado específicamente para las sesiones y estar dirigidas por un profesional que marque los objetivos concretos de cada una de ellas, las segundas suelen ser realizadas por voluntarios que tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de los pacientes a los que van dirigidas.

Por ello, Gema Calahorra, abogada y vicepresidenta de la Sección de Defensa de los Derechos de los Animales del Colegio de Abogados de Zaragoza, declara que es necesario la regulación de las terapias asistidas con todo tipo de animales en España, “para evitar que puedan llevarse a cabo conductas que puedan resultar perjudiciales tanto para las personas que reciben la terapia, atendidas por personas no cualificadas, así como por los propios animales que pueden resultar siendo meros objetos de explotación”.

Tanto la “terapia asistida con animales” como las “actividades asistidas con animales”, en la mayoría de los casos, “son algo altamente positivo tanto para la persona que la recibe como para el animal por el grado de conexión al que llega con el humano asistido, pero siempre que ello sea realizado por profesionales, que gocen de la cualificación precisa y sobre todo, que no implique ningún menoscabo para el propio animal que está siendo el conducto de la terapia”, puntualiza Calahorra.

Y es que, según cuenta, “desgraciadamente, se han detectado lugares en los que se publicitan terapias, especialmente con equinos, cuando realmente el personal carece de la preparación suficiente, y en donde además, no se salvaguardan los derechos de los animales que pasan a convertirse en un mero instrumento económico, una fuente se obtener beneficio, dejando de lado el bienestar del propio animal, pudiendo incluso en algunos supuestos estar al límite de lo que podría calificarse como un maltrato, por ello hay que propugnar por que se conjugue la ética del trato a los animales de terapia con la profesionalidad de quienes imparten dichas terapias, sin que prime la búsqueda del beneficio económico, lo cual en ocasiones resulta arduo difícil”.

En la actualidad, España aún no cuenta con ninguna legislación a nivel nacional que regule las terapias asistidas con animales, aunque estas empezaran a implantarse en 1987.

A falta de una normativa específica, en el caso de que se detecte un mal uso o una sobreexplotación de los animales de terapias, “hay que acudir a las leyes de protección animal de cada Comunidad Autónoma, salvo en los supuestos especialmente graves en los que entre en juego la vía penal, pero seguiría existiendo el vacío legal respecto a la cualificación y condiciones de los centros que imparten dichas terapias y la protección de los usuarios de estas”, señala la abogada.

BENEFICIOS DE LOS ANIMALES EN LAS PERSONAS

Las intervenciones pueden suponer beneficios en el ser humano que van desde lo emocional hasta lo físico.

“Cada vez van en aumento los centros en los que se ofertan terapias con equinos, pues a través de la hipoterapia se utiliza a los caballos para tratar a personas con trastornos del movimiento, asociados a diferentes afecciones neurológicas y neuromusculares, como parálisis cerebral, esclerosis múltiple y traumatismos cerebrales”, indica Calahorra.

En este sentido, un estudio llevado a cabo por los expertos Kathie M. Cole, Anna Gawlinski, Neil Steers, y Jenny Kotlerman, entre otros, constata que 76 enfermos adultos a los que se les hizo pasar algunas horas al día con perros obtuvieron unos resultados tan favorables que a partir de ello se descubrió que la terapia asistida con animales mejoraba problemas como la presión cardiopulmonar, la ansiedad y equilibraba los niveles emocionales.

Fuente: Diario Veterinario

 

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¿Qué es el acoso? Es querer hundir anímicamente a una persona a través de la indiferencia y el miedo, se la trata de inútil. Es un ataque contra su salud mental. El perfil de la persona acosadora sería: baja autoestima, cobarde y vaga.

Como es vaga, no hace ningún esfuerzo en mejorar su autoestima y para compensarlo, intentar empeorar la de los demás trabajadores. Básicamente lo hace por dos motivos: por miedo a perder su cargo y por envidia.

– ¿Cómo afecta a la víctima? Sufre ansiedad e insomnio. En consecuencia, no puede descansar y se vuelve irritable. En algunos casos, puede llegar a abusar de los psicofármacos y del alcohol. Lo hará para desconectar y evadirse mentalmente de su realidad.

– ¿Pero a qué trabajador se acosa, porque no todos lo sufren? Se ataca al buen trabajador, al que sobresale y pueda ser un rival.

Cuando el acosador es un responsable o encargado, el motivo es el miedo. No soporta la idea de que la víctima pueda arrebatarle el cargo. En contrapartida, cuando el acosador es o son los compañeros, el motivo es la envidia. No soporta que alguien trabaje mejor que él, (esto conlleva trabajar más, de cara al jefe).

Con esta explicación quiero que entiendas que hay dos tipos de acoso: el vertical y el horizontal. El primero va desde el responsable hacia el empleado y el segundo, se da entre compañeros. Es lineal y es el peor de los dos porque que se añaden los sentimientos de odio, rabia y asco. No hay ningún beneficio económico, sólo la satisfacción del ego.

* El vertical: el motivo principal es la incompetencia de los cargos intermedios (responsables y encargados) no saben dar órdenes. Han obtenido el cargo a dedo. Son amigos o familiares de algún miembro de la dirección o porque llevan mucho tiempo en la empresa. Hacen muy bien el trabajo, pero no saben liderar. Aquí es donde radica el problema, gente incompetente dirigiendo el equipo.

Con esta afirmación lo entenderás mejor. Un burro hace tonterías, ¿no? entonces, un incompetente hace incompetencias. ¡Así de simple!

Por parte de la dirección no es muy habitual acosarte porque sabe que si lo hace, como represalia, harás mal el trabajo y por lo tanto, dejará de facturar (conspiración). La gran mayoría de las veces no se entera hasta que pides la cuenta y luego, por mucho que te quieran subir el sueldo para que no te vayas, te niegas en rotundo y tu respuesta es: “O se va el responsable o me voy yo”

El motivo de la incompetencia por parte de los responsables es que no conocen la diferencia entre ser el líder y ser el jefe. Como responsable eres el líder y eso significa ser empático. Dar ejemplo y hablar siempre en plural (estamos facturando o no estamos facturando). Sin embargo, el jefe habla en singular (estoy facturando o no estoy facturando).

El jefe (la dirección) motiva a los empleados con dinero y el líder lo hace con emociones. Reforzando la conducta con premios, tan básicos como dando permiso al empleado para que se vaya un poco antes o que empiece un poco más tarde. También puede ser con una sonrisa o unas palabras bonitas como por ejemplo: bien hecho, buen trabajo, continúa así, etc. Pero claro, eso no lo hacen porque tienen miedo a perder su cargo. Piensan, si yo he llegado aquí de esta manera, él también lo puede hacer.

* El horizontal: es causado por las envidias de los compañeros. Se sienten inferiores a ti y no les gusta que alguien haga el trabajo mejor que ellos. Entonces, empiezan a criticarte, hacerte el vacío e inventarse historias sobre ti y tu familia.

A partir de aquí nos afectará de una forma otra, dependiendo del motivo por el que hemos aceptado el trabajo. Hay 4 básicamente:

1- Por sueldo. Aquí me pagan más que allí.

2- Para el horario o la ubicación. Me compensa.

3- Porque me gusta. Es una vocación.

4- No hay nada más. Me adapto a todo.

– ¿Cómo actuar frente a estas personas? Lo haremos de forma asertiva. Cualquier forma que no sea ésta, está destinada al fracaso porque, permite al agresor violar nuestros derechos. No olvidemos que estamos hablando de una conducta subjetiva. No se ve. Si actuamos con pasividad (dejamos pasar los días), estamos dando a entender que nuestros sentimientos y pensamientos no son tan importantes como los del agresor. A partir de aquí se ve afectada nuestra autoestima, con sus respectivas consecuencias. Si actuamos agrediendo, lo estamos haciendo de forma objetiva y estamos dando pie a represalias legales por la parte contraria.

– Actuar con asertividad: nos permite defender nuestros derechos, expresar nuestros pensamientos y sentimientos. De forma clara, directa y con educación. Desde el primer momento en que nos sentimos incómodos con la situación, tenemos que hablar y dar nuestra opinión. Recuerda que el acosador es cobarde y ni sabe defenderse, ni quiere hacerlo. Si te callas, estás muerto. Sin embargo, con una sola vez que te enfrentes, te dejará en paz. Es demasiado vago como para buscar alternativas.

– En el vertical: Hay que preguntar al acosador para qué lo hace, ¿qué quiere conseguir con esta conducta? Acto seguido vas a informar a la dirección. Nunca tengas miedo a defender tus derechos. Cuando la dirección te contrató, lo hizo por alguna razón en concreto y dudo mucho que haya cambiado. Recuérdalo siempre, eres buen trabajador.

– En el horizontal: aquí no hay motivo para que nos afecte. Dudo mucho que cuando aceptaste el trabajo, fuera para hacer amigos. Lo aceptaste por uno de los 4 motivos mencionados anteriormente y como podrás ver, hacer amigos, no lo he mencionado en ningún momento. Al trabajo no vas a hacer amigos. Si los haces, mejor para ti, pero este no es el objetivo principal.

Omar el Bachiri Psicólogo y Escritor

 

 

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¿Te suena esta frase?, mi trabajo me apasiona pero, no puedo más, estoy harto.

¿Vale la pena sufrir o morir por un trabajo que después vendrá otra persona y lo hará peor pero estará mejor valorada que tú?

El bur-nout básicamente es esto: un estado de ansiedad elevado y prolongado en el tiempo. Es causado por un exceso de trabajo. Por falta de recursos materiales y / o de personal.

Empieza con un poco de estrés pero, si no se controla y se reduce su intensidad, se transforma en ansiedad. Pasado un tiempo, el organismo se agota, cae enfermo y aparece la depresión. Aunque en ocasiones, la depresión aparece sin haber sufrido antes ansiedad.

Pero en el burn-out sigue esta línea: estrés – ansiedad – depresión.

Una persona que coge la baja laboral por este motivo, no se recupera en menos de 18 meses. Está agotada tanto física como mentalmente. Ya no es capaz ni de hacer correctamente el trabajo que hacía con anterioridad. Está anulada. Le ha cogido pánico a su trabajo. En muchas ocasiones, cuando vuelve a trabajar, cambia radicalmente de sector. También decir, que este síndrome no distingue ni entre clases sociales ni sexos. Lo puede padecer cualquier persona apasionada por su trabajo. Ya sea el empleado, el encargado, el director o el propio dueño del negocio. Es dar más del 100%. Te apasiona lo que haces y te entregas por completo.

– Estrés: no saber o no poder hacer frente a la situación, esta te sobrepasa. Puede ser por falta de preparación, de material y/o de personal.

Aunque no lo parezca, el estrés es nuestro aliado, porque nos mantiene activos y atentos. Sin él, moriríamos a los pocos días de nacer. Se encarga de motivarnos para conseguir los objetivos que nos proponemos y cuando las cosas no salen como deseamos, nos da la energía para buscar las posibles soluciones. El problema surge cuando se mantiene en el tiempo.

– Ansiedad: surge cuando pensamos demasiado en el futuro (inmediato o a largo plazo). En este caso, es porque como estamos estresados, damos por hecho que mañana también lo estaremos y tenemos miedo de volver a sufrir los efectos del día anterior. La ansiedad se podría definir como el miedo a tener miedo. No pensamos y nos dejamos llevar. Nos vienen ideas catastrofistas e irreales pero las vivimos como si fuesen reales.

– Depresión: estado anímico apático, no sabes qué te pasa y no tienes ganas de nada. Lo que antes te gustaba, ahora ya no te atrae. Sólo quieres quedarte en casa y aislarte del mundo.

– ¿Cómo actuamos frente al burn-out? Tienes pánico a ir al trabajo porque ya sabes lo que te espera. Has convertido lo que antes era una motivación para emprender cualquier proyecto, en una excusa para abandonar. Entonces o coges la baja laboral o reduces el ritmo de trabajo. Haces lo mínimo para justificar tu sueldo.

– La baja laboral: no es voluntaria, llega un punto en el que no te queda más remedio. No funcionas, no tienes energías y caes enfermo. Pero no acudes al psicólogo, sino, al psiquiatra o al médico de cabecera y éstos sólo te medican. Te quedas atontado con tantas pastillas que te recetan. La ansiedad se supera con terapia y algo de medicación. Alrededor de un 80% y un 20%, respectivamente.

– Reducir el ritmo de trabajo: es decir, pasas de ser Batman a ser un mediocre. Sólo haces lo que te piden, ya no aportas nada extra. Te dices a ti mismo: para lo que me pagan, ya hago bastante.

El perfil de esta persona sería: auto-exigente – perfeccionista y no sabe delegar. Piensa, si no lo hago yo, nadie lo hará y si lo hacen, lo harán mal. Es el primero en llegar al trabajo y el último en irse. Sabe que hace muchas horas pero lo encuentra normal, es más, se justifica. Cree que es indispensable, peor aún, está convencido de que los demás esperan eso de él. Esto es lo que se llama el efecto Pigmalión (me comporto según pienso que los demás esperan que haga).

Consecuencias del estrés y de la ansiedad

– Insomnio

– Dificultad para concentrarse

– Tomar decisiones erróneas

Como no descansas, tienes dolor de cabeza, de cervicales, de lumbares, hipertensión (ataque al corazón) y se te cansa la vista. Este estado físico y anímico impide que te concentres en el trabajo y en consecuencia tomas decisiones no muy acertadas.

– ¿Qué hacer para no caer en el burn-out? revisa tus expectativas, quizás son demasiado altas y tienes que replantearlas. No esperes la aprobación de todos. En el trabajo, por muy bien que lo hagas, no todo el mundo te lo agradecerá y menos aún te felicitará. 

Resumo las tres fases del burn-out con un ejemplo muy típico: “El encargado de la tienda”

1- Estoy entusiasmado e ilusionado con el trabajo que desempeño. Tengo buenas expectativas, trabajo contento y en equipo.

2- Me empiezan a exigir cada más por el mismo sueldo, o yo mismo me lo autoexijo. Aquí empieza la frustración y la desilusión. Estoy viendo cómo se esfuman mis expectativas. Me doy cuenta de que no facturaré la cantidad deseada. El trabajo me agota, tengo que hacer más en el mismo tiempo y muchas veces, con menos personal.

3- Llega el estrés y la apatía, me  resigno porque no he alcanzado los objetivos marcados. Estoy cansado, la ansiedad no me permite dormir, ni descansar. Me vuelvo histérico, a la mínima estallo. El buen rollo en el equipo ya no existe. Entonces para soportarlo, me auto-engaño, me digo a mi mismo: “puedo con todo, soy fuerte“. Empiezo tomando tilas para calmarme y en menos de 5 semanas ya estoy con ansiolíticos y antidepresivos. Aparte de esto, el café se ha vuelto su mejor aliado, sin él, no funciono.

 

Omar El Bachiri

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Una de las principales razones por las qué mucha gente no consigue los propósitos que se propone, es por la falta de disciplina. Seguramente en Nochevieja, muchos os habréis marcado objetivos para alcanzar este 2019. Con toda seguridad, para muchos serán los mismos que en los años anteriores. Hacer deporte, cambiar de trabajo, montar su propio negocio, dejar de fumar, etc. Pues en este artículo explicaré cómo pensar por conseguirlo y no dejarlo a medias.

Para conseguir cualquier objetivo que te propongas, si no tienes disciplina, será casi imposible alcanzarlo. La disciplina está determinada por 5 factores, relacionados entre ellos. El compromiso, la automotivación, la organización, la adaptación y la flexibilidad.

– Compromiso: estar dispuesto a pagar el precio para conseguir el objetivo deseado (esfuerzo físico y mental, para soportar la ansiedad y el estrés).

– Automotivación: es la energía necesaria para afrontar el camino. Esta puede ser intrínseca o extrínseca.

– Organización: para priorizar qué cosas y situaciones van primero.

– Adaptación y flexibilidad: cuando las cosas no salen como previstas, hay tener la capacidad de hacer cambios y adaptarse a ellos.

Para cualquier objetivo que quieras conseguir, primero debes visualizar cómo te sentirás cuando lo obtengas. Tus pensamientos marcan el camino de tu vida. Si lo piensas, actuarás en consecuencia. Dedícale toda tu atención y proyéctale las emociones positivas que sientes o te gustaría sentir.

A continuación, traza una ruta, dividida en plazos cortos y medios. De esta forma, no se te hará tan complicado alcanzar el objetivo final. Aparte de esto, te servirán como refuerzo y motivación para continuar. Cuando veas que vas alcanzando los objetivos pequeños y medianos, sentirás que vas por el buen camino. Sin embargo, si no los alcanzas, cambiarás de ruta (forma de pensar y actuar, para readaptarte a las nuevas circunstancias).

Al principio, estarás eufórico y con muchas ganas de conseguirlo, pero si no tienes un sistema que te guíe, lo acabarás dejando. Te desmotivarás. Una vez aceptado el reto, tienes que marcar una fecha límite para conseguirlo. Esto te servirá de presión para actuar y no procrastinar (dejar las cosas para después).

Ahora expondré el sistema para lograr el propósito.

Se compone de dos preguntas: 1- ¿Es realista? 2- ¿Por qué lo quieres?

– Si el objetivo no es realista, sólo te espera la ansiedad. Por la frustración de no conseguirlo. Los objetivos no deben ser muy altos pero, tampoco demasiado fáciles, sino, te acabarás aburriendo y aunque los obtengas, no les darás el valor que se merecen.

– La importancia de ser consciente del por qué lo quieres. ¿Es por satisfacción personal o para contentar a una tercera persona? Si es por tu satisfacción, la motivación será intrínseca pero, si es para contentar a los demás, la motivación será extrínseca. La diferencia entre ambas es que, la primera dura toda la vida y la segunda es de tiempo muy limitado.

El extrínseca es muy eficaz para empezar el camino pero, si no viene seguida de la intrínseca, acabarás abandonando el proyecto. Es como la cerveza o cualquier otra bebida refrescante. La consumes porque tienes sed pero, continúas bebiendo porque te gusta el sabor o por el estado emocional en que te deja.

Teniendo esto claro, ya puedes ir a tu objetivo.

Primero, ponlo por escrito, de esta forma, pasará de ser subjetivo (un pensamiento) a ser objetivo. Seguidamente, como he mencionado anteriormente, pon una fecha límite (3 semanas, 5 meses. 2 años, etc.). Hay algo muy importante a tener en cuenta y es que se sobrevalora el corto plazo y se infravalora el largo. De ahí la importancia de saber el por qué lo quieres ya que, con el largo plazo, adquieres un estilo de vida y este es para siempre. Sin embargo, con el corto, satisfaces un deseo o una necesidad.

La mejor forma de conseguirlo es creando una lluvia de ideas, para ver cuál es la mejor. Cuando la hayas escogido, reflexiona en cómo afectará a tu estilo de vida. Calcula los posibles obstáculos que aparecerán y como los afrontarás. Esta forma de pensar, te ayudará a valorar los pros y los contras. Cuando lo tengas claro, tienes que convertir esta nueva conducta en un hábito. Debe ser como ir a trabajar. Comprométete contigo mismo, para no defraudarte. Pero, para poder hacer este paso, es preferible  enfocarse en la actitud positiva. Con esta forma de entender la vida todo es más sencillo.

Los hábitos se consiguen tras 21 días consecutivos repitiendo el mismo ritual y al cabo de tres meses, se convierten en rutina. Tu nueva forma de pensar y actuar. A partir de este momento, todo lo que empieces, lo acabarás. Serás consciente de que si lo dices, lo harás. Aquí ya podrás decir que tienes disciplina.

Resumiré todo el texto con un ejemplo: 

Experto en artes marciales: primero me informo de los horarios de entrenamiento y de la cuota a pagar. Valoro si es factible, si mi horario laboral y mi presupuesto me lo permiten. Esto quiere decir, preguntar en diferentes gimnasios, hasta encontrar el adecuado. A partir de aquí, iré regularmente, para adquirir el hábito de entrenar. Aunque llueva, nieve o esté cansado, asistiré a los entrenamientos. Me examinaré de cinturón en cinturón, hasta llegar al negro. No se puede ser un experto sin pasar por todas estas fases. El objetivo se conseguirá poco a poco, superando los de corto y medio plazo, donde el hecho de ir superándolos, nos motivará a continuar hasta el final, sin desistir en el camino.

La parte más importante de conseguir los objetivos, es la confianza que ganamos en nosotros mismos y si ya la tenemos, la potenciamos.

Omar El Bachiri

 

 

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Després d’uns quan any d´ experiència i seguiment avui parlarem només d´una apreciació que per nosaltres i molts dels nostres lectors que es dediquen als concursos de Doma Clàssica hem pogut apreciar i alguns viure a les seves pròpies carns.

Es tracte del Transfuguisme de concursa’ns entre Centres Hípic amb plena temporada de campionat de Doma Clàssica.

No pot ser normal que durant el desenvolupament de la temporada de Concursos de Doma, per Lliges Provincials o la Lliga Catalana, que alumnes que es presenten amb un club, puguin canviar en qualsevol moment de la temporada i presentàs amb un altre club.

Aquesta pràctica, primer és molt usual, Clubs que fan el imposible per sostreure els concursants d’una alta club que puntua millor, per així ells intentar remuntar.

Però la realista és una altra, els dos clubs surten perjudicats i el més perjudicat és l’alumne, i aix ho demostren les estadístiques, el rendiment no és el mateix, canvi de professorat, ambient, etc.

Des de aquet mitja, demanem a la Federació Catalana D´Hípica que estableixi una normativa, com bé està amb altres espots.

S’estableixi una finestra de dates on els participants poden canviar de club per poder participar amb aquestes lligues, i fóra d´aquests terminis no es pot concursar amb un altre club.

Així evitem el transfuguisme i la mala praxi de molts dels Clubs Hípics de Catalunya.

Tampoc estaria malament que aquests Clubs hagueren de presentar a la Federació la documentació, segons compleixen amb la legislació actual vigent.

Lamentablement creiem que el nombre de clubs inscrits es reduiria considerablement i els ingressos de la Federació caurien d’una forma inimaginable per la manca d´inscripcions.

Però tothom ha de complir les lleis o entrem amb una roda por ètica i legal i la Federació és la primera que ha de vetllar perquè això no passi.

Ara sou vosaltres el pocs Clubs legals de Catalunya, qui heu de dir alguna cosa i fer la força necessària.

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Después de haber establecido una entrevista con la Vicepresidenta Leonor Brozgol Nieto (Federacion Catalana de Hípica),  haber presenciado la Feria de Reus del caballo y ser poseedora de un caballo, no puedo callarme mi opinión.

NO SON, TAN SOLO CABALLOS, SON CABALLOS.

Doy un grito de << viva esos padres y esos hijos, que adoran y aman a los caballos y que dan, horas, esfuerzo y dinero por estar con ellos>> gracias de verdad.

En la actualidad, tengo tan solo un caballo he llegado a tener tres y he disfrutado en una finca en la cual se han llegado a tener ocho caballos, son tantas las experiencias y satisfacciones que me han llegado a dar los caballos y tantas las cosas que he llegado a aprender gracias a ellos que no sé expresar con palabras lo que me han llegado a transmitir y la infinidad de nuevos sentimientos descubiertos.

Para mi son grandes sanadores de circunstancias mejor que los sicólogos, son grandes monitores de ejercicio, son grandes compañeros -nunca te traicionan-,son profesores del dia a dia (sutileza,  paciencia, constancia,….), me causa profunda tristeza oír a lo largo de mis años de convivencia con los caballos quien se digna a decir -solo es un caballo- porque te ve llorar en un momento de perdida, o – si le pasa algo, comprate otro y ya esta- cuando estas en un paseo a caballo y no quieres pasar por un campo arado, o -si el niño quiere montar, los padres ya tienen que saber que este no es un deporte barato o cuando un niño se enfada y golpea a un caballo por ejecutar un ejercicio mal. YA BASTA ¡¡¡

El caballo, es un ser vivo, no es una herramienta, no es un medio de beneficio para el humano.

Un caballo, tu caballo es capaz de dar la vida por ti a cambio de nada, solo como muchos humanos, quiere ser amados, con tu caballo tus sentimientos se ven correspondidos. Por eso no solo son caballos, son socios, colegas y sicólogos.

Si enseñamos a amar a los caballos, nunca faltara afición a estos, porque se convierten en inseparables e irrepetibles. NO ES TAN SOLO UN CABALLO, ES MI CABALLO.

Dicho esto, quien es nadie, para decirme si pongo los pies mejor o peor, si la posición de mi espalda no es la correcta o si mi caballo no lleva la trenza bien echa, yo quiero, a mi caballo y quiero que disfrute y que viva lo mejor posible,  viviendo experiencias de sus ancestros, de libertad y voluntad propia.

Cierto que en los tiempos que corren, en pocos lugares del mundo se ven caballos en libertad, cierto es que si no hubiera habido la domesticación de estos a lo mejor seria una raza extinguida, por eso creo que merecen todo nuestro respeto.

Me siento afortunada de poder compartir instantes de mi vida con uno de ellos, me siento afortunada de poder aprender de ellos, si afortunada.

Montar a un ( tu ) caballo, es cada día una nueva sensación, una nueva experiencia, una nueva reflexión.

Desafortunadamente no nacemos con el don de saber montar a caballo ni con el don de poder domesticar un caballo, así que hoy en dia más o menos, quien mas quien menos tiene que acudir a un centro hípico para poder conocer y aprender sobre el mundo del caballo, pero de aquí a que tengamos que competir haber quien hace mejores figuras o ejercicios con el caballo, es como el que decide hacer ejercicio por hacerlo porque es saludable o hacer ejercicio de competición.

La diferencia es que la equitación como ejercicio no es caro, pero en el momento que decides hacerlo como competición, hay topamos con la federación.

Perdonad, pero para mi,  esto no es disfrutar del mundo de los equinos.

Es decir, el aficionado a los caballos de competición tendrá que mantener a la federación, a la casa de seguros, a los jueces, a los entrenadores, a los centros de examinacion y otros que nunca están pero se pagan porque firman director técnico, veterinario de concurso,  ambulancia, herrador…..y entonces después de todo esto cual es el problema de tener un caballo? el cual nos cuesta dependiendo del centro hípico de 250€ a 500€ mas la adquisición de por vida del caballo.

Un caballo de potro, potro 1 añito, no cinco como algunos domadores dicen puede oscilar desde 600€ a lo que se quiera pagar,  cierto que no vas a poder montarlo hasta los tres, pero su educación es dia a dia desde pequeño, de tus manos o de las manos del domador dependerá lo que el caballo sabrá hacer o llegará aprender.

No porque un caballo valga mas es mas bueno que otro, todos los caballos tienen cuatro patas, dos orejas, una cola, no sé, es como si yo dijera que dependiendo de quien eres hijo eres mas listo que otro, sin embargo puede serlo la belleza, aunque eso en tema de competición no puntua, a no ser que sea un concurso morfológico donde no tiene nada que ver el jinete, ni el ejercicio, pues bien aquí la realidad tener un caballo y poder montarlo los sale por esos 250€ si lo tenemos en un centro hípico.

Si podemos tenerlo en casa un caballo en tema de alimentación nos puede salir por unos 120€ mensuales, y el tema de los herrajes dependerá siempre del desgaste del casco, así que la realidad nos lleva a decir que mantener un caballo nos cuesta lo mismo que un perro pijo que nos como un buen pienso.

Estoy arta que la gente piense que tener un caballo es un tema de pijos o de niños de papa, aunque también hay que decir que de haberlos los hay (por favor, mira soy Fulanito de tal, prepararme el caballo que voy a venir a realizar una clase de equitación ), noooooooo, tu caballo quiere que lo acaricies, le susurres al oido lo que lo has echado de menos, y que has ido a verlo porque necesitabas estar con él, (no es tan solo darles unas palmadas en el cuello cuando te han echo una buena repris o un buen salto).

Recordar es un ser vivo no una herramienta (no permitas que nadie te diga lo contrario).

Un dia tambien en una entrevista en Gerona llegaron a decir, que en España no habían buenos caballos para poder asistir a grandes competiciones internacionales, como????? dirán que no hay entrenadores o domadores buenos porque caballos hay.

Hoy por hoy lo que no hay en el mundo de la competición Española de equitación es profesionalidad, como la que hay en otros países europeos, donde están mirando el mundo del caballo como una profesión que da sitios de trabajo.

Ahora en España empiezan a darse cuenta de que el caballo puede dar muchos sitios de trabajo.

Criadores, mozos de cuadra, montadores, domadores, entrenadores, tiendas de ropa, alimentación, farmacéutica, veterinarios, herradores, dentistas equinos, profesores de Equinoterapia, profesores de doma, profesores de alta escuela, profesores y centros de docencia para ser jueces, periodistas, revistas, camioneros, importaciones de materiales (sillas, riendas, ares……), etc…… lo que pasa como en muchas profesiones, en España es que no se evoluciona.

Por que tengo que fiarme de que alguien haya visto bien mi ejercicio? quien me dice a mi que en ese momento, al Juez le picaba el tobillo y no ha podido ver correctamente mi ejercicio, porque los jueces se preguntan las notas al terminar un ejercicio, porque no poseen medios para poder hacer una rectificación, porque el jinete no posee medios para poder observar correctamente la puntuación o la anotación, recordemos que se paga para ser evaluados, aquí, como pedimos que se nos enseñe el examen. o es que dependiendo de lo que pages de tu caballo eres mejor jinete que otro, o si lo tienes en una hipica o en otra ya cuenta.

No hay derecho, ni es lógico, ver unos padres que con todo su esfuerzo y esmero que quieren ver a su hija/hijo feliz realizando un deporte, que teóricamente tiene que ser un dia feliz, llegue ese día y por los nervios que puede llevar una competición (ojo los jinetes, también se estresan levantarse pronto, ir a buscar al caballo, subirlo al remolque – no todos los caballos suben a la primera chicos-, tener todo el equipo preparado, no dejarse nada ir al centro donde es la competición, descargar el caballo, relajarlo, limpiarlo, vestirlo, relajarlo, calentarlo, y……esperar…..y después competir ahhhhhh, y pagar) y todo salga al revés.

Por lo tanto, porque necesitamos tanta burocracia. queremos competir o queremos pasarlo bien?.

La felicidad es un sentimiento humano que albergamos al realizar una acción voluntaria, (nadie tiene que juzgarnos si uno no quiere). Así pues hagáis lo que hagáis buscar siempre la felicidad del binomio.

Gracias, por leerme es mi opinión. Nunca dejéis de disfrutar de vuestro caballo. Intentar siempre de tener un poco de empatía con el, y veréis el resultado.

Roser Sabater

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