El dovorcio, mi oportunididad para progresar.

El dovorcio, mi oportunididad para progresar.

 

En una relación sentimental, cada año hay que replantearse los objetivos marcados y asegurarse de que su cumplen. Es como un contrato laboral. Si una de las dos partes no cumple lo pactado, se rompe. La vida es evolución y hay que adaptarse a los cambios. Con cada experiencia vamos aprendiendo y adquiriendo nuevas formas de pensar y comportamientos. Quizás lo que ayer me gustaba, hoy ya no me gusta. El problema no eres ni tú, ni yo. Es nuestra forma de entender la vida y enfrentarnos a ella. Cuando empezamos una relación tenemos ciertas expectativas sobre ella pero, nadie nos asegura su evolución y menos aún su duración. Así que mientras estemos juntos, lo voy a disfrutar al máximo. Las preguntas que me hice para decidir si seguía con la relación o no, fueron. ¿Qué me aporta?

1) Amor

2) Cariño

3) Estabilidad económica y/o emocional.

Cuando vi que ya no me aportaba ninguna de las tres respuestas, decidí dar el paso y separarme. Durante bastante tiempo me aportó bienestar y seguridad emocional pero empezó a cambiar y descuidó nuestra relación. Éramos más amigos que pareja sentimental. No fue fácil tomar la decisión pero, no podía permitir que mi vida siguiera por ese rumbo. A nivel económico sufrimos los dos. Ambos miembros de la pareja nos hemos empobrecido porque ha sido un divorcio movido por el rencor y el odio. Han sido 3 años de abogados y litigios. Ahora, a nivel emocional ha sido un gran alivio. La separación me ha devuelto las ganas de vivir y de hacer cosas.

Actualmente tengo 43 años y dos hijos. Una niña de 10 años y un niño de 8. No voy a entrar en detalles de mi separación porque todos tenemos algo parecido pero nos afecta de modo diferente. Me separé con 40 años y puedo decir que estoy viviendo realmente como lo deseo. Con la cabeza tranquila y sin angustias. Vuelvo a dormir toda la noche de un tirón. Tengo mi independencia emocional asegurada. La económica ya es un tema más difícil porque dependo de las ayudas del estado, para los gastos escolares y las actividades de ocio de los críos. Sin embargo, no puedo contar con la pensión de mi ex-pareja porque es irregular. La paga cuando le apetece. La verdad es que no me preocupa mucho porque trabajo duro para sacar a mi familia adelante. Es lo realmente importante, que a mis hijos no les falta de nada. Tienen la comida y las actividades extraescolares aseguradas. Un crio no puede quedarse encerrado en casa, tiene que jugar y practicar deporte a diario. Después de la escuela, es saludable que tenga una rutina aeróbica.

Siendo padre o madre soltero/a,  es más difícil educar a los hijos porque tengo que hacer el rol de ambos. Ser el poli bueno y el malo al mismo tiempo pero, disfruto muchísimo. Estos críos se las saben todas. Intentan manipularme con caras tristes o alegres para conseguir sus objetivos. Es verdad que he dejado mi vida personal de lado. Me dedico exclusivamente a ellos pero, no descuido mi imagen. Me he hecho socio/a de la biblioteca del pueblo y leo dos libros al mes. Un hábito que había perdido y he vuelto a recuperar. Tenía dos opciones, seguir con la rutina adquirida estando en pareja o volver a la que tenía cuando era soltero/a. Es una forma de evasión, económica y al mismo tiempo me permite viajar alrededor del mundo. Me adentro en los personajes y sus historias. Son libros de cultura general y aprendo mucho con ellos. Son de aventuras, viajes, historia, geografía, política, de todo un poco. Estoy mejorando mis conocimientos sobre muchos sucesos históricos. El motivo de las dos guerras mundiales, algo sobre la prehistoria, la primera revolución industrial, los países de cada continente y sus respectivas capitales, etc. También veo videos tutoriales de matemáticas y biología.

Gracias a invertir el poco tiempo libre que me queda en adquirir cultura, puedo ayudar a mis hijos con sus deberes escolares. Cada vez que tengo un momento libre, nos dedicamos a jugar al trivial o al ajedrez. No vemos la televisión, eso ya lo hacen cuando están con el otro progenitor. Con el juego se aprenden y potencian los valores sociales. También se adquiere capacidad para gestionar la frustración. Te das cuenta de que no siempre puedes ganar y que muchas veces las cosas no salen como quieres. Aprendes a adaptarte y esto hace que mis hijos lleven mejor la separación. Entienden que no es culpa de ellos. Si no, de las circunstancias de la vida en pareja. Una cosa es ser la pareja y la otra es ser el hijo/a. El día que tenga pareja de nuevo, mis hijos no se sentirán desplazados de lugar, ni se pondrán celosos porque entienden la diferencia. Yo soy su padre o madre y ellos son mis hijos. La otra persona será mi pareja. Nada que ver, no hay rivalidad posible.

Me he unido a un grupo de padres y madres separados. Un día a la semana nos juntamos para cenar. Todos traemos algo de comer y hacemos un pica-pica. La mayoría tenemos la custodia compartida y los 15 días que no tenemos a los hijos, se hacen largos. Es una forma de distracción social porque nos relacionamos y hablamos de cómo llevamos la situación y además, es muy económica. Cada uno aporta lo que puede. Nos divertimos mucho. Siempre había oído que la separación era un fracaso y que la persona que se separaba era una cobarde. Ahora que he pasado por ello y he conocido a más personas en la misma situación, puedo afirmar que es todo lo contrario. La persona que decide dejar una relación que le está perjudicando, es una persona inteligente y decidida. Prefiere tomar el riesgo de probar otra forma de vida antes que seguir en una relación confortable pero perjudicial mentalmente. Mi separación me ha devuelto la vida. Vuelvo a tener las riendas y yo decido el tumbo.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo y Escritor
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