Música, emociones y recuerdos

Música, emociones y recuerdos

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Si quieres no olvidar a alguien o recordar una situación o lugar en concreto, asócialo con música. Esta asociación será de por vida. Cada vez que oigas dicha música o canción, te vendrá a la mente ese recuerdo. Revivirás el estado emocional en el que te encontrabas, de lo que hacías y qué emociones estabas sintiendo. Mejor aún, sentirás melancolía o alegría. Según el significado que le asocies. Es lo bueno de las emociones. Que pueden ser condicionadas y manipuladas según nuestros objetivos. La sensación es innata y no se puede moldear pero el significado que le damos sí. Esto es la emoción. Puede ser tristeza, alegría o miedo.

Esta capacidad de moldeamiento la conocen bien la industria del cine y la del comercio. Recuerda la banda sonora de una película de terror y seguramente se te pondrán los pelos de punta. Luego, la próxima vez que vayas a un supermercado fíjate en la música que ponen y verás que es diferente en cada sección y también según la hora del día. Cuando se aproxima la del cierre, la música te causará estrés. Para que te apresures a comprar e irte pero, sin embargo cuando es a media mañana o media tarde es más suave para, que te quedes más tiempo y acabes comprando más.

Para que me entiendas. Si hoy practicas deporte y mañana sientes molestias corporales, pensarás que son debidas al ejercicio realizado y además estarás orgulloso pero, si no practicas deporte y sientes molestias, te preocuparás y estarás angustiado pero, la sensación es la misma. Sólo cambia el significado que le das (la emoción). Porque puedes llorar de alegría o de pena como también puedes fingir estar alegre y en realidad estar deprimido. La emoción es el significado que le das a la sensación. Pues con la música sucede exactamente lo mismo. Si eres capaz de relacionarla con los sucesos que quieres recordar, los tendrás de por vida. Jamás los olvidarás, en cuanto oigas dicha canción, no importa ni el lugar, ni el momento. Te vendrá de nuevo a la mente.

¿Qué pasa por tu mente cuando escuchas la famosa canción de Rocky?  

Seguramente lo estás visualizando corriendo en las vías del tren o subiendo las famosas escaleras. La música tiene la capacidad de cambiar nuestro estado de ánimo, si lo deseamos. Altera el ritmo cardíaco. Puede activar cada una de nuestras estructuras emocionales.  Especialmente el núcleo accumbens y este altera el resto. Cuando escuchamos música se produce un incremento del neurotransmisor dopamina, modificando la producción de serotonina y este a su vez influye sobre la segregación de las endorfinas.

Este conjunto de moléculas se denominan las tres sustancias de la felicidad. Es como cuando nos enamoramos. Vamos drogados de estos neurotransmisores. Tenemos más cantidad de lo habitual y por eso nos sentimos tan eufóricos y nos vemos capaces de afrontar cualquier reto.

La dopamina es la causante de las adicciones porque es el neurotransmisor responsable de que repitamos las conductas placenteras. Por eso escuchamos una y otra vez la misma canción. También permite prestar atención a lo que pasa a nuestro alrededor y es un factor clave en la motivación. Todo aquello que produzca placer, hace que el organismo libere dopamina y por eso nuestro estado mental se altera. (Alegría, tristeza o miedo). Por su parte, la serotonina puede segregarse teniendo recuerdos felices. Estamos eufóricos y nuestro organismo la segrega.

Decir que en la depresión hay una falta de este neurotransmisor. Luego las endorfinas son la morfina del organismo. Actúan como un potente analgésico que inhibe el dolor y causa sensación de bienestar. Euforia, alegría y tranquilidad. Son segregadas cuando tenemos emociones placenteras. Entonces, vuelve a entrar en juego la dopamina. Como verás es un bucle. Unos influyen sobre otros.

Este proceso es inconsciente y un buen ejemplo es el rock and roll. En cuanto oímos una canción de este género musical se nos va el pie sin querer o nos balanceamos. Aunque no entendamos el idioma en el que está la canción. Esto es debido a un reflejo corporal. Tampoco hace falta saber qué dice la letra. Lo importante es el ritmo del sonido. Pues si eres capaz de controlar este reflejo, también eres capaz de controlar la emoción que le sigue.

Por eso cualquier recuerdo que despierte un sentimiento (tristeza, alegría o miedo) es más fácil de recordar. Sabiendo esto te recomiendo asociar música a cualquier momento que quieras recordar de por vida (tus padres, familiares, pareja, amigos, un lugar en concreto, etc.) Por ejemplo, mientras estoy escribiendo estas líneas, está sonando una canción de Elvis Presley (Suspicious mind) y me viene a la mente mi hermana pequeña. Es una canción que siempre escuchaba mientras estudiaba y ella me venía a ver a la habitación. Se quedaba un rato hablando conmigo y luego se volvía a ir. Pues como estas situaciones, muchas más. Siempre he sido conscientes del poder de recuerdo que tiene la música. Otra canción que para mí tiene un gran significado emocional es Reach out (I´ll be there). Cuando la escucho me viene a la mente una mujer muy especial para mí. En este caso la asociación ha sido conscientemente porque, no quiero olvidarla jamás.

Ahora sabiendo esto. La próxima vez que te reúnas con un ser querido, apaga el televisor y enchufa la radio o pon música. De esta forma estarás inmortalizando un momento.

Por Omar el Bachiri

Psicólogo y escritor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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